De la mano de la creciente demanda de bienes básicos por parte de los países emergentes, Latinoamérica se mantuvo como principal destino mundial de las inversiones en exploración minera en 2010, y se espera que la inversión global en proyectos en este segmento económico de la región alcance en el período 2009-2015 más de 250.000 millones de dólares.
La minería latinoamericana registra un boom de inversiones que han convertido a este sector, junto el de energía renovable y eólica, en unos de los más atractivos para el inversor exterior. Los últimos datos anunciados por Metals Economics Group (MEG) en su informe Tendencias de Exploración Mundial 2011 (ver en el adjunto), señalan que la región, encabezada por México, Perú, Chile, Brasil y Argentina, consolidó en 2010 un liderazgo como destino del gasto en exploración minera planificada que ninguna otra región del mundo ha sido capaz de arrebatarle en dos décadas.
El informe del MEG resalta que en 2010 se produjo un repunte del 45% en inversión en exploración de minerales no ferrosos, como respuesta al aumento de los precios de metales y a una mayor estabilidad en los mercados. Así, el monto en inversión minera para ese tipo de minerales ascendió a 11.200 millones de dólares, cifra que se eleva a 12.100 millones si se contabilizan también las partidas dedicadas a búsqueda de uranio. Además, “en 2010 el oro fue el objetivo principal de la exploración a nivel global, con más de la mitad del presupuesto total, y el cobre ocupó el segundo lugar”, señala el informe de Capital Madrid.
Cinco entre diez
Aunque Canadá siguió siendo el año pasado el destino más importante en cuanto a lugar de exploración e inversión en minería, México, Perú, Chile, Brasil y Argentina se ubicaron entre los diez primeros puestos. A nivel mundial, un total de 2.089 empresas dedicaron a prospección 11.680 millones de dólares. Esos diez primeros países representaron el 69% de la inversión total en prospección y la región latinoamericana acumuló el 27% (2.884 millones de dólares). “Dentro de la región, las inversiones se concentraron (83%, 2.394 millones) en México, Brasil, Argentina, Chile y Perú”, afirma el portal.
Según las cifras del MEG, México superó a Perú en 2010 como destino preferencial del gasto en exploración minera, al situarse en cuarto lugar mundial y acumular el 22% del gasto a nivel regional, fundamentalmente dirigido a exploración de oro y plata. La nación andina, que retrocedió del tercer al quinto puesto, concentró el 20% de las inversiones. Chile avanzó de la séptima a la sexta posición, con una inversión destinada casi exclusivamente al cobre. Brasil se mantuvo en noveno lugar mundial, con un gasto enfocado al níquel, el cobre, el oro y los minerales industriales. Argentina, con unas inversiones focalizadas en el oro, la plata, el litio y el potasio, desplazó a la emergente Sudáfrica como décimo lugar más atractivo para la minería en el mundo. Colombia, sin ser destino típico de la inversión minera, vio como ésta creció el 65% el año pasado.
El informativo español destaca que “las cifras no sorprenden, a la luz del enorme potencial minero de la región y de la creciente necesidad de materias primas”. Es que Latinoamérica produce el 91,9% mundial de niobio; el 54,8% del litio; el 44,6% del cobre; el 33,5% de la plata; el 23,1% de minerales del hierro; el 22,4% del estaño; el 21,2% del molibdeno, el 18,5% del oro; el 17% de zinc; el 14% del níquel y el 10% de plomo.
Chile y Perú, principalmente, han convertido este segmento de la actividad en la principal fuente de ingresos. Ambos países concentrarán el 50% de las reservas mundiales de cobre y se preparan para realizar la explotación con inversiones estimadas de 110.000 millones de dólares hasta el año 2020 (70.000 millones en Chile y 40.000 en Perú).
Perú, donde la exportación minera se ha multiplicado por siete en una década, en 2010 aprobó 267 estudios ambientales para desarrollo de proyectos mineros, por una inversión total de 13.069 millones en 2011-14. En el país andino, y pese al nuevo impuesto que pesará sobre el sector y la ley de consulta previa a los campesinos, la patronal minera se muestra conciliadora con el nuevo Gobierno de Ollanta Humala, que ha garantizado la seguridad y estabilidad de las inversiones. El mayor proyecto aprobado y ya en marcha es el de Las Bambas de la empresa Xstrata Tintaya, con inversión de 4.200 millones. A esta inversión, destinada a extraer cobre y molibdeno, se suman otros proyectos de importancia como Minas Conga y Quellaveco, con inversiones de 3.000 millones de dólares cada uno.
En Chile, donde la actividad minera del cobre está compartida entre empresas privadas y empresas del Estado (Codelco), 2011 está resultado un año clave. Sólo en la región de Atacama hay dos grandes proyectos en etapa de cierre de obras preliminares y comienzo de la actividad de explotación: Cerro Casale (uno de los más grandes depósitos de oro y cobre aún sin desarrollarse en el mundo) con inversión de 2.300 millones de dólares, y el proyecto Caserones, con una inversión de 2.000 millones, operados por compañías chilenas y foráneas. Además, en Atacama hay otros proyectos nuevos en marcha por más de 9.300 millones de dólares.
Perspectivas
Los expertos del MEG señalan que las economías emergentes y en desarrollo, ávidas de recursos, y motor central del gasto en exploración en el mundo, continuarán liderando el crecimiento del PIB global y la demanda de metales en los próximos años. Se prevé que en 2009-2015 las inversiones en minería completen un impresionante aumento, encabezadas por la creciente atracción de los inversores por Chile (que debe el 35% de sus ingresos al sector minero), un país que totalizará inversiones superiores a 75.000 millones de dólares en ese período. Y no será el único beneficiado por la entrada de inversión minera, que se situará en torno a 58.000 millones en Brasil, en 56.000 millones en Perú y en 22.000 millones en Colombia. Se prevé que las sumas alcancen hasta 2015 los 13.000 millones en México, los 10.000 millones en Argentina, los 7.000 millones en Ecuador y los 4.000 millones en Panamá.
“Los expertos coinciden en señalar que la intensa demanda de minerales por parte de las naciones emergentes sitúa a Latinoamérica en una posición competitiva frente a regiones como Asia y África y brinda a la región una excelente oportunidad de desarrollo. Conscientes de que el sector minero puede resultar clave para apuntalar una expansión sostenida de sus economías, los gobiernos de los países con mayor atractivo para este sector se han creado planes de modernización de las instalaciones y de aumento de la prospección”, afirma Capital Madrid.
Sin embargo, también marca que para aprovechar la oportunidad, las naciones mineras latinoamericanas “necesitan lograr un equilibrio entre su potencial geológico, su estabilidad institucional y las condiciones materiales para la operación minera, algo que algunos países del área distan de tener”.
“Numerosas empresas se quejan de las dificultades para el avance de los proyectos debido, entre otros problemas, a la ineficiencia o la corrupción en el sector público, lo que genera demoras para autorizar o llevar a cabo planes privados, evaluaciones ambientales, permisos de operación y acometidas de infraestructura”, advierte el periódico de economía español. Eso sí, hasta el momento, estas trabas parecen no haber frenado la actividad.