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Octubre 3, 2011

Argentina, octava en el ranking de competitividad de Latinoamérica

Argentina está por debajo de Chile, Panamá, México, Brasil, Costa Rica, Uruguay y Colombia en el Ranking de Competitividad de Latinoamérica que calcula el equipo de economistas del Instituto de capacitación ejecutiva ADEN Business School.

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El ranking tiene por objeto conocer el posicionamiento competitivo de países latinoamericanos sobre la base de los diez aspectos que ADEN considera para evaluar competitividad al calcular el ICC: cobertura de necesidades básicas, aspectos institucionales, infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud, educación, expectativas de la población, competencia en los mercados, eficiencia en las relaciones laborales y acceso a la tecnología. Al mismo tiempo, se apunta a explorar los motivos que ubican a cada país en tal posición y efectuar una lectura proactiva respecto de las acciones que debería encarar para sostener y mejorar su posicionamiento.

Ranking General de Competitividad

Chile lidera con firmeza el ranking, con una diferencia apreciable sobre el resto del grupo. Existe un segundo grupo, compuesto por Panamá, Méjico y Brasil, que puede considerarse de muy buen nivel competitivo, con avances desarrollos importantes en particular en áreas de infraestructura, tecnología y estabilidad macroeconómica.

El tercer grupo, si bien es ya más heterogéneo en su composición (e incluso en el valor de su índice) mantiene un valor de competitividad aún aceptable, ya que se mantiene a una distancia inferior al 20% del líder, compuesto por Costa Rica, Uruguay, Colombia, Argentina y Perú. Se agota allí la mitad del grupo de países considerados en el análisis del ranking.

El cuarto grupo ya se observa un “escalón” más abajo y se compone por dos países que buscan acoplarse al grupo anterior pero no lo han logrado: El Salvador y Ecuador, el primero por problemas de seguridad ciudadana y el segundo por deficiencias de infraestructura e institucionales que limitan su despegue.

En el quinto grupo aparecen países que ya observan algunos retrasos importantes (cada uno en grado diverso) de competitividad derivados de problemas de inseguridad, inestabilidad macroeconómica, expectativas e infraestructura: Guatemala, Honduras, Paraguay, República Dominicana y Nicaragua.

Finalmente, en el “vagón de cola”, con realidades económicas y sociales diferentes pero con problemas comunes de inestabilidad macroeconómica y problemas institucionales aparecen Venezuela y Bolivia.

Los resultados considerados por cada uno de los aspectos revelan el predominio de Chile, que alcanza la mayor puntuación (aunque no en todos los casos alcanza la máxima puntuación posible de cada rubro) en Cobertura de necesidades básicas, Aspectos institucionales, Estabilidad macroeconómica, Salud (junto a Uruguay) y Eficiencia en las relaciones laborales.

Por su parte, Argentina alcanza la mayor puntuación del grupo en los aspectos de Educación y Acceso a tecnología (comparte esto último con Panamá), Brasil lidera en aspectos de Infraestructura y las mejores expectativas de la población se observan en Panamá.

La importancia de este análisis desagregado radica en que aquí se pueden identificar las áreas en las cuales cada país tiene las ventajas y desventajas, de lo cual surgirán luego las conclusiones respecto de acciones a desarrollar y focalizaciones de políticas.

Siempre utilizando un análisis de tipo comparativo, la apertura por aspecto permite no sólo identificar en qué aspecto un país se encuentra rezagado sino también observar cuáles son los que le sacan ventaja en ese aspecto en particular (situación que posiblemente no se repite en otros aspectos), de manera de promover acciones para efectuar un benchmarking positivo y proactivo para comprender los por qué y los cómo de tales ventajas.

Situación de ARGENTINA

Argentina se encuentra en la posición número 8 del ranking. De un total de 100 puntos posibles obtiene 68,7, lo que significa el 84% del puntaje del líder del grupo (Chile: 81,5 puntos sobre 100 puntos posibles). En tal sentido, de acuerdo a lo señalado anteriormente, integra un “tercer grupo de países”, que comparte con Costa Rica, Uruguay, Colombia y Perú, habiendo mostrado una dinámica económica interesante en los últimos años y en particular luego de la recuperación 2010/2011.

Si bien su posicionamiento relativo puede considerarse “intermedio”, existen áreas en la cuales el país se encuentra en una situación comparativamente positiva, tales como lo son la Cobertura de Necesidades Básicas, Acceso a la tecnología y Educación.

En el caso de la Cobertura de Necesidades Básicas, Argentina ha obtenido 10,9 puntos de un total de 12 puntos posibles, situándose en el tercer lugar entre los 18 países considerados. Esto se debe a en relación al resto de la región, la cobertura de agua potable, saneamiento, alcantarillado y energía es elevada. Asimismo, su Índice de Desarrollo Humano (IDH) según ONU, alcanza niveles comparativamente aceptables en la región, aun cuando las mediciones de personas en pobreza y miseria (corregidas respecto de las oficiales utilizando la inflación verdadera) no son las más bajas de la región. Las mediciones del ICC de Argentina realizadas por el Instituto de Competitividad de ADEN dan cuenta de un progreso importante desde 2009 hasta la fecha, con sucesivos incrementos en este aspecto.

En materia de Acceso a la Tecnología, el país alcanza un puntaje de 5,1 puntos sobre 7 posibles, alcanzando el primer puesto, compartido con Panamá. Se destaca en país en indicadores referidos a comunicaciones (celulares por persona, usuarios de internet) y PC en hogares y empresas. Sin embargo, aún queda camino por recorrer en materia de “acceso” por el diferencial de precio en productos tecnológicos dentro y fuera del país.

En lo que se refiere a Educación, el puntaje de Argentina es de 11 puntos sobre 12 posibles, lo cual ubica al país en el primer lugar del grupo en este aspecto en particular, ligeramente por encima de Chile y Costa Rica. Si bien el gasto en educación como % del PBI no está entre los más altos de la región, los indicadores “de salida o resultado” (tasa alfabetización, de escolarización primaria, de escolarización secundaria, indicadores de primaria completa, años educación promedio, etc), sí lo están.

Sin embargo, existen aspectos en los cuales el país muestra algún rezago en relación al resto del grupo y en donde es necesario realizar un esfuerzo de superación para obtener un mejor posicionamiento en futuras mediciones comparativas. Tales aspectos son básicamente los Aspectos Institucionales, la Estabilidad macroeconómica y la Competencia en los Mercados.

En el caso del indicador Estabilidad Macroeconómica, Argentina obtiene un puntaje de 4,3 puntos sobre un total de 12 posibles, lo cual coloca al país en el lugar 14 entre los 18 países del grupo. Esta posición deteriorada se debe a los malos resultados de la economía argentina en materia de inflación observada y esperada, deterioro del tipo de cambio real multilateral, alta volatilidad de las variables asociadas al nivel de actividad, debilidad comparativa del desempeño exportador y alto coeficiente deuda/pbi. El ICC calculado por ADEN ha venido dando cuenta de este deterioro en sus sucesivas mediciones desde 2010.

En el caso de Aspectos Institucionales, el país obtiene un puntaje de 9,1 sobre un total de 12 puntos posibles, situándose en el lugar 13 del grupo. El deterioro en los indicadores de percepción de corrupción (episodios), la baja independencia entre poderes y las dificultades en materia de libertad de expresión, han llevado al deterioro de este indicador. Algunas dificultades observadas en procesos eleccionarios provinciales han deteriorado también los indicadores de calidad democrática.

Finalmente, en materia de Competencia en mercados, el puntaje es de 3,5 sobre un total de 7 puntos posibles, situándose el país en el puesto número 14. Esto se debe a bajos coeficientes de apertura económica, alta presión tributaria y lentitud comparativa para los procesos asociados a inicio y cierre de negocios.

Es importante destacar que los factores positivos que se destacaron al comienzo constituyen fortalezas de “largo plazo” (tales como la cobertura de necesidades básicas y la tecnología). A ello debe sumarse que en materia de Infraestructura, Argentina presenta una situación que sin ser de privilegio, está por encima del promedio regional. Esto significa que atacando con firmeza el problema de la inestabilidad macroeconómica y resolviendo los problemas de índole institucional (corrupción, democracia, independencia de poderes, libertad de prensa y de expresión) que aquejan al sistema socio-político nacional, Argentina estaría en condiciones de avanzar posiciones en el ranking de competitividad.

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