Mendoza Economico

Opinión

Julio 5, 2011

Un desafío para tomar en serio

Una panorama de lo que puede ser Mendoza y todavia no lo es. la posibilidad

por Marcelo López Álvarez  - Periodista Mendoza Economico /Radium Fm

Enviar a un amigo


Enviar a un amigo Compartir en Facebook Compartir en Twitter

La rara sensación de dos velocidades es lo que le pasa a un periodista cuando le toca salir al exterior con funcionarios hiper activos y locuaces. Esa rara sensación, obvio, está referida a la gestión del gobierno de Mendoza, y porque no a la provincia en general.
Es como esos casos en que la mente va más rápido que nuestra lengua y en esa catarata de pensamientos que queremos expresar se nos olvidan palabras en el medio o se nos atropellan los sonidos buscando llegar antes a nuestro interlocutor.
No caben dudas, nadie las tiene, de que el potencial de Mendoza es enorme, la geografía y la naturaleza nos premiaron. Ubicación estratégica en el nuevo orden del comercio internacional, naturaleza variada que con el esfuerzo y el trabajo es capaz de hacer convivir petróleo, vitivinicultura, minería, ganadería, generación de recursos hidroeléctricos, turismo. Un verdadero bocatto di cardinale, un sueño perfecto para cualquiera que quisiera armar una provincia con futuro y recursos extraordinarios.
Pero toda dicha parece encontrarse en los últimos tiempos con un escollo grave ; Los mendocinos y sus dirigentes. Charlando fuera del país con quienes nos han estudiado por placer o conveniencia mercantil –léase negocios- no logran comprender qué pasa, qué nos pasa. En qué discusiones perimidas, obsoletas estamos envueltos.
En los últimos dos meses salí dos veces del país, una vez con empresarios privados, la otra con funcionarios públicos. La misma sensación, la misma desdicha. Aquí en San Pablo, como me pasó hace un mes en Santiago es saludable ver nuestro potencial, enfermante ver como lo desaprovechamos o como tardamos en comenzar a aprovecharlo. Las dos velocidades.
Sin lugar a dudas los proyectos que se exponen, las ideas a futuro que se muestran, el interés que demuestran los empresarios extranjeros que conversan con sus colegas mendocinos o funcionarios, que se muestran dispuestos, comprensivos y receptores, dan una clara idea del potencial regional. Pero… después hay que volver a casa y allí todo parece chocar contra ese muro infranqueable de la dejadez, de la falta de osadía o desafío de dirigentes y sociedad que hacen una religión del “si así estamos bien, para que estar mejor”.
Ese credo que parece ser cabecera de cientos de dirigentes y de algunos miles de mendocinos termina al parecer sojuzgando al resto, transformándose en un dique infranqueable para cientos de proyectos e ideas que terminan tardando décadas en concretarse, en desarrollarse.
Cuando se tiene la posibilidad maravillosa de viajar, como nos da esta profesión, el enojo se aumenta, se multiplica. Por qué otros si y nosotros no. Tenemos una provincia que podría tener una generación de producto bruto interno comprable no con otras provincias sino con países. Imaginen una Mendoza con turismo a full todo el año, opciones y alternativas no faltan para los 12 meses del año.
Imaginen una Mendoza con caminos y rutas en condiciones, un centro logístico y zonas francas ya desarrolladas, puerta Argentina al Pacífico algo que venimos soñando hace décadas.
Imagine una Mendoza petrolera y minera con un desarrollo moderno y sustentable.
Imagine una Mendoza productora de energía hidroeléctrica, geotérmica y eólica.
Ahora imagine todo junto y súmele nuestro Maradona propio, la vitivinicultura. ¿Cuál es el techo? Uno solo, el cielo.
¿Entonces? Entonces falta dirigencia, convicción, desafío. Necesitamos más dirigentes o funcionarios con la convicción de ese puñado que sale permanentemente al exterior contra viento y marea a vender Mendoza. Nos hace falta vendernos para adentro, entender que un modelo mono económico se agota y que llegó el momento de tomar a Mendoza en su integridad sin demagogias y con la grandeza de quien cree que el futuro es para todos y no para los que sobrevivan a la mediocridad monocorde de modelo agotado y no sustentable en futuro

Una forma extrema de sentir el cine!

Dejá tu comentario