Mendoza Economico

Política

Abril 15, 2011
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Cobos: “Si no hay reglas de juego claras y certidumbres en el país, no habrá inversiones”

En el marco de las Jornadas “La Argentina que queremos”, se realizó ayer en un hotel céntrico de Buenos Aires el Seminario “Causas, Consecuencias e Impacto Inflacionario”. Durante la apertura, Julio Cobos indicó que “las consecuencias de la inflación afectan a la pobreza, el nivel de trabajo, la competitividad, las inversiones y el crédito”.

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“De acuerdo a las encuestas, la inflación no figura entre las primeras demandas de la sociedad. La preceden la seguridad, el trabajo, la corrupción, la falta de vivienda y la educación”, señaló sobre el inicio Julio Cobos y agregó “Sin embargo, el tema de la inflación -en un país que necesita mirar el largo plazo- sí pasa a ser un problema; justamente porque tenemos pobreza estructural, necesitamos inversiones y certidumbres y créditos a largo plazo. En este contexto, reitero, la inflación es un problema”.
“Si logramos determinar bien las causas de la inflación, obviamente podremos ver cómo enfrentarla. Nuestro país no tiene un fondo anticíclico como lo tienen otros países, como lo hizo Chile aprovechando las variaciones del precio del cobre. Quizás acá el mejor fondo anticíclico sea mantener el superávit fiscal en más de un 3% del PBI, los superávit mellizos –el primario y el comercial-; en mantener las reservas del Banco Central; estamos bien con el tema de la deuda. Esto está bien, pero hay luces amarillas a las que hay que prestarle mucha atención: la balanza comercial que tuvimos en el 2009, cerca de 18 mil millones de dólares; el año pasado cerca de los 12 mil millones de dólares y de acuerdo a las previsiones para este año, quizás sea menor a 10 mil millones”, expresó Cobos.
En otro tramo de su disertación indicó: “Además de optimizar el gasto con lo que ya nadie discute -superávit fiscal, balanza comercial positiva, reservas en el BCRA- veamos cuáles son las barreras que van más allá de estos temas. Hay dos aspectos que tenemos que tener en cuenta, primero las expectativas. Si no hay un organismo que fehacientemente nos diga cuál es el valor de la inflación, vamos a seguir moviéndonos con la sensación de lo que vemos cuando vamos al supermercado. Entonces, necesitamos certidumbre, ojalá que se recupere el INDEC como se venía trabajando en el 2006 era un buen modelo y con personas capacitadas. Si hay algún índice que está dando más de lo que se espera, esto no se soluciona escondiéndolo sino corrigiéndolo”.
“En segundo lugar, está la relación entre la oferta y la demanda. Hay que seguir incentivando a través de la política de consumo y de inversión, pero orientada a generar competitividad en la economía, para atender el problema social seriamente. Aumentemos el presupuesto en educación, pero también corrijamos lo que necesitamos para lograr una educación de calidad. Tenemos que incentivar la oferta con mayor producto, con diversificación industrial, haciendo un programa de inversión y desarrollo que permita promocionar las áreas que necesitamos. Cuando hablamos de un estado planificador, se trata de orientar la educación y la economía al servicio del bienestar de la gente y del modelo de país que queremos. Lo escuchaba al doctor Aguad, con quién coincidimos, diciendo en que hay que adecuar la matriz educativa hacia la matriz productiva y esto es así. En Mendoza, por ejemplo, hay un 20% menos de estudiantes de ingeniería. En nuestro país se reciben por año 3600 ingenieros, 14 mil abogados y una cifra similar de economistas. No es que sean muchos los abogados pero si digo que son muy pocos los ingenieros”, detalló el ingeniero Cobos.
“Las causas de la inflación seguramente las detallarán los economistas después, pero vamos a las consecuencias, que son las que afectan a la pobreza, al trabajo, a la competitividad, a las inversiones y al crédito”, sostuvo y agregó “Hoy medimos la pobreza en base a una familia tipo que tiene que ganar $1375 -valores a enero de este año- ; es decir $9,20 por día, para comida y transporte. En cuatro viajes en colectivo ya gastamos la mitad de lo que tenemos para vivir. A la pobreza hay que medirla no sólo a partir de la brecha de ingreso sino también con la brecha del conocimiento. Una persona que gana un poco más de $2500, si no tiene el estudio y la capacitación necesaria, es `más pobre´ por las expectativas a futuro de conseguir un trabajo digno que esa situación le origina”.
“En el salario del trabajador la inflación también repercute, porque obviamente tiene un sueldo fijo que cada vez que logran un aumento no se equipara a la inflación, sólo se actualiza lo que perdió. A los productores chicos también les afecta, ya que tiene poca rentabilidad en proporción a su escala económica y esto se traduce en una afectación de economía”, indicó Cobos.
“Si no hay reglas de juego claras y certidumbres no habrá inversiones. Lo mismo pasa con el crédito. Necesitamos recuperar el crédito a largo plazo, sobre todo para solucionar el tema de la vivienda. Para tener un crédito de $280.000 hay que justificar $13.500 y pagar $4000 por mes”, ejemplificó el titular del Senado y agregó “Lo importante es saber que si logramos controlar la inflación, con acciones concretas y efectivas, a valores más razonables, fijándonos metas concretas y sostenidas en el tiempo. Propongo, entre todos, fijar metas si la inflación hoy es del 20 ó 22%, apuntemos a que el año próximo lleguemos al 15 ó 13%, pero orientado a la producción, a la relación importación y exportación, ir controlando el gasto y reorientándolo, con una política monetaria que acompañe y con un tipo de cambio adecuado. Lo que he querido resaltar en este Seminario, son las consecuencias que -a veces- la gente no las observa pero son las que nos preocupan para el futuro”.

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