La diputada provincial Lilina Vietti, especialista en temas financieros y económicos analiza la Ley de Presupuesto y su forma de tratamiento en la Nación
La discusión por la ley de Presupuesto Nacional ha ocupado la primera plana de los medios de comunicación en las últimas semanas. Es más, absorbió la agenda pública y política en todas sus instancias. Sin embargo la trascendencia de su tratamiento no se refirió a diferencias relativas a sus contenidos técnicos ni políticos, ni a sus implicancias para los ciudadanos en términos de educación, salud, cultura o economía. Lamentablemente y por el contrario: el escándalo, la ofensa, las denuncias cruzadas, la confusión y la desinformación fueron las notas centrales de un escenario al que muchos argentinos asistieron sin comprender muy bien qué pasaba, sintiendo tal vez un poco de vergüenza ajena. Lo grave de esto no es sólo que el Estado nacional no tenga un Presupuesto aprobado para el ejercicio 2011, sino que además, la política como actividad mostró lo peor de sí misma.
Con el objetivo de avanzar un paso más, y sobre todo con la intención de realizar algunas reflexiones que pongan a resguardo a Mendoza cuando tengamos que discutir la Ley de Presupuesto provincial, creo necesario realizar un breve resumen de algunos tópicos centrales:
- Naturaleza de la Ley de Presupuesto: es una ley especial que lleva en sí misma, nada más ni nada menos, que el Plan de Gobierno anual de la Administración. En términos sencillos: la Ley de Presupuesto establece qué se va a hacer, cómo se va a hacer, con qué recursos y con qué costos. Todas las políticas públicas: sociales, educativas, sanitarias, económicas, culturales, turísticas, tributarias, etc., están definidas en esta Ley, la cual también incluye la estimación de ingresos y egresos que va a tener el Estado en el ejercicio para el cual se está legislando.
- Rol del Poder Ejecutivo: según la Constitución Nacional, es el Poder Ejecutivo quien debe enviar su proyecto de Ley de Presupuesto al Congreso Nacional. Es natural que así sea: quienes gobiernan en un Estado democrático han sido elegidos por la voluntad popular para que lleven adelante un determinado plan de gobierno, y el Presupuesto constituye una herramienta fundamental en este sentido. Debe, además, propiciar su discusión, escuchar opiniones, evaluar sugerencias y, sobre todo, ser absolutamente serio y veraz en todo lo estipulado en el proyecto de ley.
- Rol de la Oposición: muchas veces quienes ocupamos el llamado “arco opositor” decimos que la gente nos votó para ser oposición. Y esto no es así. La gente que nos votó, seamos del Partido que seamos, lo hizo porque pensó que nuestra propuesta era la mejor. Pero somos oposición porque otro Partido obtuvo más votos. La gente no nos votó para oponernos a todo. Lo que ocurre es que en un sistema democrático, en el cual las mayorías y las minorías tienen su lugar, el que gana conduce y el que pierde controla, presenta alternativas, apoya lo que le parece correcto o se opone a lo que le parece incorrecto, y sugiere lo que a su entender se podría realizar mejor. En el caso que nos ocupa hoy, al tratarse la Ley de Presupuesto, lo que la oposición debe hacer es analizar, discutir en las comisiones el proyecto, realizar las propuestas que le parezcan oportunas e intentar que la Ley de Presupuesto sea la mejor posible, comprendiendo ante todo, que el Presupuesto es una herramienta de gobierno.
Hechas estas consideraciones, podemos analizar ahora lo que ocurrió en el Congreso Nacional.
Ni el Poder Ejecutivo Nacional, ni los legisladores oficialistas, ni los legisladores de la oposición, salvo algunas más que honrosas excepciones, estuvieron a la altura de las circunstancias.
- El Poder Ejecutivo Nacional no permitió discutir “ni una coma”, en una actitud cerrada y soberbia que pretendía de los demás legisladores una actitud sometida y silenciosa ante la mera voluntad presidencial. Esto no constituye un comportamiento democrático ni respetuoso de las instituciones de la República.
- Los legisladores oficialistas se replegaron en una posición “obsecuente” guiados sólo por la necesidad de no enervar el estado de ánimo presidencial, en lugar de realizar las acciones tendientes a enaltecer al parlamento convirtiéndolo en el lugar propicio para la discusión y el debate serio y responsable.
- Los legisladores de la oposición en su mayoría actuaron siguiendo sus intereses personales o partidarios, enmarañados en una serie de denuncias cruzadas, presentando su propio plan de gobierno a través de proyectos propios, desconociendo la verdadera naturaleza de la Ley de Presupuesto, porque la realidad es que la oposición no es la que gobierna. Para hacerlo, y me incluyo en esta categoría, tenemos que esperar a las próximas elecciones para que la ciudadanía nos elija para desempeñar ese rol. Es de dirigentes republicanos y democráticos aceptar las reglas de juego que la Constitución, la Democracia y la República establecen.
Lo que venimos describiendo tuvo como consecuencia directa una serie de situaciones que en conjunto configuraron un escenario alejado de lo que se espera en un país maduro con preponderancia de la institucionalidad:
- Ruptura del diálogo entre oficialismo y oposición, con posiciones irreconciliables que crearon un clima de crispación y enfrentamiento entre ambos.
- Negativa del oficialismo a llamar a sesiones extraordinarias como había solicitado la UCR para poder volver a tratar el Presupuesto.
- Pérdida por parte de la oposición de la oportunidad de incorporar algunas modificaciones que mejoraran la calidad republicana: limitación o eliminación de superpoderes, modificación del destino de determinadas partidas presupuestarias, incorporación de obras importantes para localidades postergadas del interior del País y para el desarrollo de las economías regionales.
- Imposibilidad de realizar un debate profundo y serio en el recinto
- Inexistencia de un Presupuesto para el año 2011 y prórroga del Presupuesto del año en curso.
En vistas de todo lo dicho estoy convencida de que a los mendocinos no nos puede ocurrir algo similar, debemos evitar transitar un camino inconducente. Al respecto, creo oportuno realizar un aporte personal a modo de conclusión o reflexión y, si se quiere, de expresión de deseo y compromiso político:
- La discusión por la Ley de Presupuesto en el Congreso de la Nación ha puesto de manifiesto algunas de las peores características del sistema político e institucional argentino. Un escenario que dista mucho de ser el que nos merecemos luego de más de 27 años desde la recuperación democrática.
- Tal vez llame la atención que estas palabras las diga alguien que ha dedicado muchos años de su vida a la actividad política, intentando siempre, en cada espacio público en que me he desempeñado, articular mi formación profesional técnica con una profunda convicción ideológica traducida en una militancia ininterrumpida en la Unión Cívica Radical. Pero es justamente ello lo que me ha permitido en muchos momentos ampliar la mirada hacia una visión más integral. Estoy convencida que una cosa es la lucha política partidaria que cuando es legítima, sana y constructiva fortalece el sistema democrático y lo perfecciona. Pero otra cosa muy distinta es cuando esta parte de la política se convierte en el todo, en lo único importante, sometiendo todo lo demás a intereses circunstanciales y coyunturales.
- Es lógico que peronistas, radicales, socialistas, demócratas, etc., intenten por medios legítimos lograr la atención y la predilección de la ciudadanía. Pero esto debe ser sólo una faz de la actividad política. Porque hay otro aspecto, que se configura en aquellas circunstancias en las que están en juego las instituciones, la gobernabilidad, el derecho de los ciudadanos a vivir en un país serio, previsible y ordenado. Es en este marco en que estoy convencida de que todos los argentinos, y sobre todo quienes tenemos el honor de representar al pueblo de nuestros territorios, debemos tener la capacidad de discernir acerca de qué es lo verdaderamente importante. Y actuar en consecuencia.
- Por todo ello creo que en los tiempos que vienen, y sobre todo cuando ingrese el proyecto de Presupuesto Provincial a nuestra Legislatura, éstos deben ser los criterios rectores:
1. El trabajo en comisiones es el ámbito de análisis del proyecto de presupuesto
2. La racionalidad, la búsqueda de consenso, el diálogo, la cordura y la responsabilidad institucional deben ser los pilares en los que se desarrolle la discusión del presupuesto
3. Oficialismo y oposición deben cumplir cada uno su rol de cara a su propia función y al compromiso asumido frente a la sociedad
Así, próximamente los mendocinos tendremos la oportunidad de demostrar que podemos, sabemos, y tenemos la humildad suficiente para aprender de los errores, tanto propios, como ajenos. Haciéndonos cargo de los aciertos y desaciertos de nuestros compañeros de militancia en el orden nacional, y permitiendo que Mendoza sea un ejemplo en un camino que nos conduzca hacia la supremacía de la calidad institucional y la responsabilidad política