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Representantes de distintos sectores productivos se manifestaron a favor del actual sistema de retenciones y coincidieron en advertir que su modificación podría desencadenar una suba de precios en el mercado interno.
El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) advirtió que si prospera la propuesta de la Mesa de Enlace de quitar las retenciones a las exportaciones “automáticamente subirán los precios en el mercado interno”.
“Tenemos que tener en cuenta que el sector exportador de granos y oleaginosas es el formador de los precios internos partiendo siempre de los valores internacionales menos las retenciones”, explicó Roberto Domenech, del CEPA.
La CEPA agrupa al 95 por ciento de la producción avícola del país y es una industria que da empleo a 48 mil personas en forma directa y a 25 mil de manera indirecta.
Por su parte, Ricardo Garnero, integrante de la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe, se manifestó opuesto a que “se bajen las rentenciones al maíz”, en vista de que ocasionaría una suba “del 20 por ciento del grano” para el consumo de las vacas lecheras.
“Como está planteado por algunos productores, la elimnación de las retenciones al maíz, provocaría que pasemos de pagar 500 pesos por tonelada de maíz a 600″, precisó.
Según Garnero, la alimentación del ganado vacuno lechero está “en el orden del 30 al 40 por ciento del costo final” y en ese rubro, “el maíz representa entre un 70 o 75 por ciento de todo lo que se compra” para lograr que la vaca produzca leche.
Otro aspecto en el que incidiría de manera indirecta la merma drástica de las retenciones al grano es el rubro alquileres. Garnero informó que “el 40 por ciento de la leche del país se produce en tierras alquiladas y si desaparecieran las retenciones, muchos dueños de campo se irían a la soja, que compite en forma directa con los tambos”.
Garnero alerta, en este sentido, que la incidencia de la eliminación de las retenciones no sólo perjudicaría la situación lechera, sino “agravaría también la de otros sectores cárnicos, importante en la canasta alimentaria de los argentinos”.
En tanto, el sector panadero también coincidió en advertir que una eventual caída de las retenciones -tal cual reclama la Sociedad Rural- provocaría un aumento de precios.
El presidente del Centro de Industriales Panaderos de Buenos Aires, José Alvarez, precisó que ellos no reciben compensaciones directas de parte del Gobierno, debido a que el subsidio está destinado al sector molinero de manera de abaratar el precio de la harina para los comercios. “De esta forma podemos seeguir manteniendo los precios” al público, dijo.
Alvarez sostuvo que de implementar una medida extrema “el Gobierno no podrá mantener los subsidios y entonces la molinería va a a trasladar las precios mayoristas y no se podrán mantener los valores actuales al consumidor”.
Asimismo, el titular de la Federación Argentina de la Industria Molinera, Alberto España, remarcó que una eventual eliminación de las retenciones provocaría una inmediata suba de precios, y recordó que el actual sistema de compensaciones que mantiene fijo el precio de la harina “beneficia a los sectores más necesitados”.
“Hemos tenido un crecimiento con respecto no sólo al mercado interno sino a exportaciones en los últimos seis años, producto de implementar políticas de valor agregado, y desarrollar las economías regionales, lo que generó fuentes de trabajo y mayor productividad en toda la industria molinera”, remarcó España en declaraciones a Télam.
“A esta situación colaboraron las políticas llevadas adelante respecto de apoyo a la industria, otorgamiento de créditos blandos y el incentivo al desarrollo de las Pymes, lo que dio previsibilidad”, remarcó el dirigente.
España manifestó que “las compensaciones que recibe nuestro sector permiten tener estabilizado el valor de la harina. Es un producto de primerísima necesidad y el que tiene mayor impacto en la mesa de todos los argentinos”.
“Esta política permite no sólo ayudar a sectores como el nuestro, sino poner en marcha políticas activas de ayuda social, como la Asignación Universal por hijo”, indicó.
“Si se quitan las retenciones se produciría un incremento en toda la cadena de la industria farinacea, no sólo el pan sino las galletitas y otros productos derivados”, insistió.
En igual sentido se expresó el secretario General de la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines, Hugo Armando Natale, quien se pronunció a favor de la continuidad del cobro de retenciones, debido a que esa política “ha mostrado buenos resultados” para el mercado interno.
El directivo sostuvo que estas medidas han podido “garantizar la poducción harinera” y recordó que “en los momentos difíciles el Gobierno garantizó la producción para poder abastecer al mercado local” sin inconvenientes.
Natale, tras reconocer que “cada corporación está en su derecho de pedir lo que cree necesario”, dijo que “también deben pensar cómo suplir los fondos que no ingresen por ese concepto” al fisco, en referencia a la posición esgrimida por las entidades del campo y la oposición en favor de dar de baja las retenciones.
Por su parte, el presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, Juan Carlos Eiras, adviritió que una “medida contundente” como la baja total de las retenciones agrícolas puede desencadenar una fuerte suba de costos en el engorde de ganado bovino a corral y que esto se trasladará a los precios que abonan los consumidores.
Eiras dijo que la cámara “ve de manera positiva todo lo que lleve a una mejora a una competitividad del sector productivo, pero los cambios deben ser graduales”.
“Los cambios deben ser graduales, tanto para arriba como para abajo. Las cadenas tienen tiempos productivos que respetar y las reglas no se pueden modificar abruptamente”, sostuvo Eiras al referirse a los proyectos que impulsan entidades del campo y de la oposición para las retenciones.
En lo que respecta al cobro de las compensaciones, Eiras dijo que “estamos cobrando el residual de todo el año pasado con un ritmo que muestra la voluntad de la ONCCA de ir liquidando semana a semana” esos valores.