El ministro de Economía, Amado Boudou, sostuvo que utilizar 4.200 millones de dólares de reservas del Banco Central para el pago de vencimientos de deuda “es una medida que tiene que ver con la máxima racionalidad y con la mejor utilización de recursos”.
Boudou dijo al diario Página 12 que “siempre estamos generando alternativas que permitan que nuestro país siga un derrotero que empezó en 2003 y que aún hoy continúa: primero, salir del infierno; luego, iniciar un sendero de crecimiento con inclusión social y, finalmente, superar una crisis económica internacional como no había ocurrido con ningún otro modelo económico en la Argentina”.
Según el ministro “ahora hay que retomar la etapa de crecimiento pleno” y agregó que el pago con reservas “es una alternativa importante, de gran impacto positivo en la economía, porque permite la asignación de recursos escasos como son los financieros”.
Para Boudou el Fondo de Desendeudamiento Argentino “es la mejor herramienta” para el pago de deuda y refirió que los fondos de los entes descentralizados que no van al pago de acreedores “podemos usarlos para dinamizar la economía privada”.
“La Anses ha cumplido un rol muy importante a partir de la recuperación de los fondos de los trabajadores argentinos y ha sido permanente el trabajo de reasignación desde el sistema financiero a la economía real”, explicó el funcionario.
Según Boudou “con este canje va a cerrar un capítulo nefasto de su historia económica, como fue aplaudir con bombos y platillos la cesación de pagos”, y agregó que “nadie duda de que ante un problema haya que acometerlo y buscarle una solución, pero esta podría haberse resuelto discutiendo y hablando con los acreedores”.
El ministro aseguró que “lo que nosotros queremos es desendeudarnos” y añadió que “la política del Gobierno desde 2003 a la fecha es el desendeudamiento”.
“Uno no aspira a cancelar todo el capital que se vence, sino que se vaya achicando la deuda”, refirió Boudou, y contó que en 2003 “la relación deuda-PBI era del 147 por ciento, hoy es menos del 50 por ciento y mucho menos si quitamos la porción (de títulos) que tiene el sistema de seguridad social”.