La experiencia de técnicos y productores que enfrentaron con éxito a las enfermedades de la soja durante la campaña pasada
Todos los años la presión de enfermedades cambia, por cuestiones climáticas o por la aparición de algún hongo que se potencia de un año a otro. Sin ir más lejos la Mancha de ojo de rana (Cercospora sojina) produjo el año pasado en Córdoba pérdidas de hasta 900 kilos por hectárea. Y como si esto fuera poco la enfermedad este año apareció en la soja en estado vegetativo, porque los hongos sobrevivieron en la semilla y en los rastrojos de la campaña anterior. Nunca antes había aparecido esta enfermedad tan temprano en el cultivo y en consecuencia no existe experiencia sobre los daños que pudiere generar. A raíz de esto Syngenta está llevando a cabo una serie de trabajos de investigación que permitan determinar las consecuencias de un ataque tan temprano y los beneficios de la protección temprana. Y si bien esta enfermedad concentró la atención de los productores sería un error descuidar las otras enfermedades que pueden estar afectando los rindes, por ejemplo: tizón de la hoja, mancha púrpura (Cercospora kikuchii), mancha marrón (Septoria glycines), antracnosis (Colletotrichum truncatum), tizón de la vaina y tallo (Phomopsis sojae), mildiu (Peronospora manshurica), alternaria (Alternaria spp.), incluso la temida Roya. Siempre es útil recordad que todas estas enfermedades reducen el área foliar y, en consecuencia, disminuyen la cantidad de radiación absorbida por el cultivo, precisamente durante la etapa más crítica para la determinación del rendimiento. Los fungicidas tienen efecto sobre el área foliar funcional, evitando el avance del patógeno que induce clorosis y senescencia.
La experiencia que realizaron productores de diferentes zonas del país, con el asesoramiento de los técnicos de Syngenta, durante la campaña pasada, se presenta hoy como una importante guía para estar atentos y actuar a tiempo frente a todo el abanico de enfermedades posibles.
Las experiencias volcadas en esta esta nota se hicieron en las zonas de La Carlota, Noetinger y Monte Buey en Córdoba; Villa Cañas y Venado Tuerto en Santa Fe, Las lajitas en Salta, Banderas en Santiago del Estero.
Reflejos y buen ojo:
El Ing. Federico Sampaoli es productor en el establecimiento La Carlina, ubicado en Noetinger, provincia de Córdoba. Durante la campaña pasada sembraron en diciembre soja de segunda sobre lotes de trigo que habían rendido 20 qq/ha. En la zona llovieron 543 mm desde la siembra a cosecha.
En un lote que iba a semilla, se realizaban monitoreos semanales de enfermedades y plagas. Mientras la soja estuvo en estado vegetativo constataron poca incidencia de enfermedades, aí que sólo habían programado aplicar triazol en R5 para mejorar la calidad de semilla. Pero esos campos en el sudeste de Córdoba no fueron la excepción tuvimos y la Mancha de ojo de rana se presentó en una alta incidencia, sobre todo en cultivos de 2° (con distintas severidades). Así fue como ese lote, sembrado con una densidad de 350000 pl/ha, recibió un ataque importante de la enfermedad. La decisión que tomó el Ing Sampaoli entonces fue adelantar la aplicación realizándola en R4 dejando un testigo transversal al lote. Usó un pulverizador terrestre con 90 lts de agua/ha para una dosis de Amistar Xtra 0,25 + nimbus 0,5 lt/ha. La reacción a tiempo arrojó resultados fueron muy claros. En ese lote puntual obtuvieron una diferencia de 9,5 qq/ha, que realmente no esperaban cuando vieron semejante avance de la enfermedad.
“Desde que estoy trabajando en la zona no teníamos respuesta tan contundentes al uso de fungicidas foliares como en la campaña 2008/09”, comentó el Ing Sampaoli. “Creo que las enfermedades que veníamos teniendo hasta ahora, como septoria y algo de cercospora kikuchii sobre el final de ciclo, eran bien frenadas con rotaciones de cultivos, pero la mancha de ojo de rana nos obligó a tomar decisiones contundentes. Estamos ante una enfermedad que puede volver a aparecer por la gran cantidad de inóculo que ha quedado en los rastrojos, por lo que es fundamental el monitoreo de la misma y su control químico en caso que sea necesario ya que puede causar pérdidas considerables. Si bien estamos satisfechos por cómo pudimos pararla en estos lotes, con respecto a los cálculos iniciales, hubo una reducción del rinde del orden del 30%”.
Reacción a tiempo:
Jorge y Gerardo Mazzieri S.A. poseen una Consultora a través de la cual controlan un área de 15.000 hectáreas de soja implantadas en la zona núcleo. Realizan ensayos globales en varios campos en Córdoba. El año pasado hicieron soja sembrando durante la segunda quincena de noviembre.
La preocupación que los llevó a monitorear y detectar enfermedades surgió durante la campaña sojera 2007/8 porque ese año su soja de segunda terminó infectada con mancha de ojo de rana (cercóspora sojina). Como asesores los hnos Mazzieri quedaron atentos al tema y comenzaron a monitorear con detenimiento durante la segunda quincena de diciembre. “Ahí detectamos la primera variedad infectada, y para la segunda quincena de diciembre ya teníamos incidencia en soja de primera de mancha de ojo de rana en 7 nudos, o sea en R1”, declara Jorge Mazzieri.
Con el problema presente se pusieron en alerta y para los primeros días de enero, con la soja en R2, antes de R3, empezaron con los tratamientos para enfermedades de fin de ciclo. “Aplicamos mayoritariamente Amístar Xtra. Teníamos muchas dudas sobre si la dosis de 250 centímetros por hectárea era la ideal, porque hasta ese momento todos los ensayos eran para septoria, cercóspora kikuchi y otros patógenos, no estábamos habituados a tratar mancha de ojo de rana”. “Más que allá de los resultados que obtuvimos nos quedamos con la duda si la dosis tendría que haber sido de 250 o de 300 centímetros por hectárea. La cuestión es que aplicamos la dosis más baja, fuimos siguiendo el avance de la enfermedad y nos dimos cuenta que, cuando terminó de crecer la soja, los últimos dos nudos se volvieron a infectar con cercóspora. Eso nos llevó a pensar que la dosis tenía que haber sido mayor para prolongar la residualidad. De todos modos lo que hicimos fue un nuevo tratamiento con Taspa para proteger los últimos dos nudos”, agrega Jorge Mazzieri.
Los resultados del uso de fungicidas fueron muy positivos, dependiendo de los ambientes. Obtuvieron entre 800 y 1200 kilos más por hectárea entre lo tratado en R2 contra un testigo sin tratamiento. También evaluaron que los tratados con Taspa en segunda aplicación que arrojaron unos 200 kilos/ha más.
408 kilos de más:
Los Ing Agr Martín Sanchez y Sebastián Muñoz son productores en los establecimientos Santo Domingo y Los Algarrobos, ambos ubicados en Monte Buey, Córdoba. Sembraron diferentes variedades de soja entre finales de octubre y principios de diciembre. En esa zona cayeron más de 700 mm de siembra a cosecha. Como en toda la región ellos también sufrieron la presencia de mancha ojo de rana (cercospora sojina) acompañada en menor medida de mancha marrón (septoria) y mancha bronceada (cercospora kikuchi).
Según cuenta en Ing Martín Sanchez: “Si bien los ensayos estaban planteados para seguir midiendo respuestas a control de EFC, cuando observamos presencia importante de mancha ojo de rana decidimos aplicar sobre gran cantidad de lotes de producción. Usamos equipos terrestres y en los lotes sembrados antes llegamos a aplicar en R4”. “Estamos acostumbrados a aplicar fungicidas, lo hacemos hace 12 años para el control de roya naranja en trigo. Para esta soja utilizamos el fungicida Taspa de Syngenta logrando una diferencia de 408 kilos más por hectárea entre tratado y testigo”.
Sin urgencias, aplicación fija:
El Ing. Ariel Germán Chaya es de Villa Cañas, una pequeña localidad del sur de Santa Fe. Produce en su ciudad y en campos del sur de Santa Fe, Norte de Buenos Aires y Entre Ríos. Su problema no fue tanto la mancha de ojo de rana, pero sí otras enfermedades de fin de ciclo.
Según cuenta comenzó a monitorear su soja en V5 y detectó la presencia de septoria. Cuando esa soja llegó a estados reproductivos ya había indicios de otras enfermedades así que decidió aplicar Amístar Xtra. De esa manera logró controlar las EFC y obtuvo buenas diferencias entre tratado y testigo. El tratado dio 5 quintales más que el testigo según los lotes y según las variedades”.
“Hace ya 4 años que empezamos a incorporar el uso de fungicidas foliares en soja. Los primeros años sólo aplicamos sobre el 25% de las hectáreas sembradas para evaluar resultados. Cuando empezamos a constatar las diferencias de rindes empezamos a aplicar sobre el 100% de la producción”, sostiene Chaya.
Con respecto a la metodología que agrega que a partir del año pasado implementaron un momento fijo de aplicación elegido entre R1 y R3 según cómo se van dando las condiciones meteorológicas. “Para la soja 2010 vamos a usar la misma técnica y vamos a hacer las compras de productos con anticipación porque vemos que los resultados son importantes. El tratamiento con fungicidas se paga y con creces”.
Un técnico controlador:
El Ing José Luis Namur asesora a Mercedes y Josefina Jaureguialzo, dueñas del establecimiento La Feliciana situado 8km al noroeste de Monte Buey. Sembraron soja en noviembre con una máquina de 14 surcos neumática a 0.525 entre hileras. Durante toda la temporada cayeron en la zona 544 milímetros de lluvia. Las enfermedades que aparecieron en ese campo con esa humedad fueron Roya y Helmistosporium ( Tizón). Para combatirlas decidieron aplicar Amístar Xtra en 0.250 cc /ha + 0.500 Nimbus para soja en R3/4. En algunos casos también aplicaron Cypres 0.300 cc/ha + 0.500 Nimbus en R 5.2/3. Los resultados fueron contundentes. La aplicación en R3/4, dio como resultado 3184 kgs/ha de rinde contra las 6 has. dejadas como testigo que apenas rindieron 1.879 kgs/ha. La aplicación de Cypress en R5.2/3 dio como resultado 3.800 kg / ha contra 3.600 del testigo.
Con respecto a la mancha de ojo de rana que se presentó en los campos de la zona, el Ing Namur contó: “El ataque en nuestra zona de mancha ojo de rana en el 2008/09 nos sorprendió a todos y sin dudas hemos perdido muchos kilos por ha. Al ser una enfermedad que se había dado en el norte de nuestro país, nos resultaba poco creíble encontrarla en nuestra zona, pero estuvo y en gran magnitud. Lamentablemente reaccionamos tarde al ataque de la enfermedad. No obstante hemos aprendido mucho y estaremos muy atentos en esta nueva campaña 09/10 ya que el inóculo está entre nosotros”.
Posición adelantada en prevención:
El Ing. Marcelo Ghilino es productor y asesor en campos ubicados en el Sur de Córdoba, más específicamente en la zona de La Carlota, y en Bandera, sudeste de Santiago del estero. Todos los años producen 1000 hectáreas de soja y 1000 de maíz. La metodología del Ing Ghilino consiste en adelantarse a la aparición enfermedades de fin de ciclo de la soja.
“Tomamos como un procedimiento hacer fungicidas más allá de la presencia de enfermedades que tengamos. Nos manejamos con el estado reproductivo de la soja más que con la presencia de enfermedades. Así nos adelantamos a los episodios”. “Según nuestra experiencia de varias campañas para obtener resultados con fungicidas foliares hay que aplicar en forma preventiva y siempre y cuando se aplique en condiciones climáticas favorables. En la campaña 2008/09 las condiciones climáticas fueron malas en Santiago, igual decidimos hacer fungicidas, y, aunque los rindes en general fueron pobres, las diferencias entre tratado y testigo fueron muy importantes”.
Normalmente nosotros aplicamos antes de R3 y combinamos con algún insecticida con buen poder residual. El año pasado en los lotes de Córdoba tuvimos muchos problemas con los trips, por ejemplo. Adelantando la aplicación apuntamos directamente a preservar los rindes. Igual la diferencia se nota en la calidad de los granos”. “En Santiago logramos un promedio de 6 quintales más (sobre 14 quintales que fue el rinde total) en los lotes donde hicimos aplicaciones preventivas y 4 quintales más en Córdoba (30 quintales de rinde total), aplicando Amístar Xtra en R3.
Diferencias que se repiten:
Una diferencia similar logró el productor Jorge Barros junto al productor Ignacio Cuffia en la zona de Pilar, departamento Río Segundo. Incluso en lotes de Villa Fontana, una pequeña localidad situada sobre la ruta 17 al noreste de Córdoba entre La Puerta y la Para, se obtuvieron excedentes de 450 kg/ha tratando en R4 con Amístar Xtra y de 279 kg/hs tratando con Cypress, otro de los fungicidas de Syngenta utilizados para combatir enfermedades.