El Banco Central dispuso una reducción de 0,25% en las tasas de interés de pases pasivos y activos que ofrece a las entidades financieras. De esta forma busca canalizar la liquidez hacia el otorgamiento de créditos.
Esta nueva reducción de tasas se suma a las dispuestas desde julio pasado, para alcanzar un total de 1,50% en los pases de uno y siete días de plazo, recordó la autoridad monetaria en un comunicado.
“De esta manera se complementan los diversos mecanismos utilizados por el BCRA para impulsar la eficiencia en la utilización de la liquidez por parte de las entidades financieras, a fin de canalizar recursos hacia las actividades productivas”, destacó.
A partir de ayer la tasa para pases pasivos a un día bajó a 9% anual y a siete días quedó en 9,50%, y la tasa de pases activos a un día se redujo a 11,00%, a siete días a 11,50% y a 60 días a 14 por ciento.
En tanto, la tasa de pases activos a tasa variable continuará siendo Badlar +2 por ciento.
Según el Central, las políticas anticíclicas de la entidad “continúan generando estabilidad en las variables monetarias y financieras”.
En las últimas semanas la reducción de la volatilidad del tipo de cambio y de las tasas de interés generó “condiciones de certidumbre para los agentes económicos, aun en el marco de fuertes fluctuaciones externas”, resaltó.
De esta manera, agregó, se originó un “proceso de recuperación de la demanda de dinero, con crecimiento en los depósitos y gradual alargamiento de los plazos”.
La medida adoptada por el BCRA aún no tuvo incidencia en las tasas que pagan los bancos por las
colocaciones mayoristas.
“Varió apenas 5 puntos básicos, porque el mercado ya venía muy ofrecido. El BCRA quiere obligar a los bancos a prestar a plazos más largos: que les duela estar colocados en LEBAC o en pases”, indicaron desde una mesa de dinero. La tasa mayorista se ubica en torno de 11,75% y por ahora en los bancos no esperan demasiados cambios.
La tasa para las operaciones interbancarias, en tanto, se mantiene en 9 por ciento.
En su comunicado, el BCRA se refirió a la “fortaleza del mercado doméstico”, a lo que se sumó una “recepción favorable” a diversas señales en materia de política económica doméstica, en un marco de apreciables mejoras en el contexto externo.
La consecuente “mayor confianza” en las perspectivas económicas globales permitió consolidar la recuperación de las cotizaciones de los activos financieros domésticos.