Participarán de la reunión del Grupo de los 20 (G-20) que analizará cuál será la forma más conveniente que tienen los países para salir de la crisis económica.
De la reunión participarán ministros de Economía, y presidentes de los bancos centrales de las siete naciones desarrolladas y de los países emergentes que conforman el Grupo.
El encuentro es preparatorio del que tendrán los presidentes del G-20 -entre ellos Cristina Fernández de Kirchner-, el 24 y 25 de septiembre en Pittsburgh, Estados Unidos.
Si bien hasta el momento no trascendió un borrador en torno a cuáles deberán ser las medidas a adoptar, varios países han mantenido su posición sobre las restricciones al sistema financiero.
El G-20 es un foro informal de cooperación y consultas conformado por los países más industrializados agrupados en el G-7 y naciones en vía de desarrollo, con el objetivo de promover el análisis y la revisión de los temas relacionados con la economía global.
Está compuesto por Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica , Corea del Sur, Turquía, el Reino Unido y Estados Unidos, en tanto que la Unión Europea como bloque, también está representada a través de la presidencia rotatoria del Consejo de Ministros y por el Banco Central Europeo.
El G-20 tuvo su puntapié inicial a fines de la década del 90 y su primer reunión como tal se celebró en Berlín, Alemania, en diciembre de 1999.
El Grupo nació como una respuesta a la crisis financiera de fines de los años 90 y ante el reconocimiento de que los principales países emergentes no estaban adecuadamente representados en los organismos financieros internacionales.
En el último año, el0 G-20 cobró fuerza nuevamente, como espacio de análisis y decisión internacional a partir de la representatividad de sus países miembros para elaborar un diagnóstico y consensuar medidas destinadas a superar la crisis desatada en los países centrales y que sigue repercutiendo actualmente a nivel mundial.
Una de las cuestiones que forman parte de la discusión es la forma en que los países pueden frenar las movidas especulativas que pueden poner en jaque a sus sistemas financieros.
En el caso argentina, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner la semana pasada -durante la celebración de un nuevo aniversario de la Bolsa de Comercio- defendió la decisión de obligar a las inversiones de carácter específicamente financiero a contar con un encaje del 30 por ciento del dinero para evitar movimientos especulativos.
En tanto Alemania y Francia, adelantaron que propondrán en la reunión de ministros del G-20 una regulación internacional de las bonificaciones de directivos.
El ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbrück, informó el viernes en Berlín que acordó con su colega francesa, Christine Lagarde, llevar este asunto al plano internacional ante el creciente número de casos de bancos que vuelven a recompensar a sus directivos con bonificaciones “exorbitantes”.
Steinbrück aseguró que Alemania siente “gran simpatía” por los planes presentados por Francia en relación con las primas a los ejecutivos.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, logró la semana pasada el compromiso de la banca de su país para adoptar un sistema de “bonus-malus” en el sistema de remuneraciones, que vincula la retribución variable de los ejecutivos no sólo a las ganancias sino también a las pérdidas.
Además, Francia quiere un debate sobre cómo reajustar la economía mundial y cómo evitar movimientos excesivos entre las principales monedas durante la transición.
El pasado miércoles, Sarkozy sostuvo que la crisis había marcado el final de una era de desequilibrios insostenibles de Estados Unidos y China.
Agregó que está claro que el mundo ya no puede depender de una sola moneda para la estabilidad financiera, pero que habría que evitar “movimientos excesivos y profundamente desestabilizadores”.
Sarkozy dijo también que espera una discusión sobre los precios del petróleo en Pittsburgh.
“La cuestión de los precios energéticos, notablemente del petróleo, que es nada menos que la otra bomba de tiempo que se cierne sobre el crecimiento del mañana”, dijo al respecto el presidente galo.