La oportunidad más grande para mejorar la situación de la energía en los Estados Unidos, es un programa de grandes inversiones que haga a hogares y empresas más eficientes, manifiesta un estudio entregado la última semana de julio por la consultora McKinsey. Una inversión de US$ 520.000 millones en mejoras podría producir hasta US$ 12 billones en ahorro de energía hasta el 2020, dice este estudio.
Por Kate Galbraith
La oportunidad más grande para mejorar la situación de la energía en los Estados Unidos, es un programa de grandes inversiones que haga a hogares y empresas más eficientes, manifiesta un estudio entregado la última semana de julio por la consultora McKinsey. Una inversión de US$ 520.000 millones en mejoras podría producir hasta US$ 12 billones en ahorro de energía hasta el 2020, dice este estudio.
El reporte dice que, un programa llevado adelante durante una década, podría reducir el uso energía proyectado para el país en cerca del 23 %, un ahorro que podría ser “más grande que el total de consumo de energía de Canada”, dijo Ken Ostrowski, un socio de la oficina de McKinsey en Atlanta en un foro realizado en Washington el pasado miércoles.
Los hogares cuentan cerca del 35 % del potencial de ganancia en eficiencia, de acuerdo a McKinsey, mientras que para el sector industrial es de un 40 % y de un 25 % para el comercial. El reporte incluye solo el mejoramiento energético de los ahorros a largo plazo en función de los costos iniciales. No consideró el beneficio ambiental potencial por el menor consumo energético.
El reporte hace conocer las barreras sustanciales para alcanzar estos ahorros, entre ellos el costo inicial. Los US$ 52.000 millones anuales de inversión a partir de la visión de McKinsey es 4 o 5 veces más que la inversión económica corriente sobre eficiencia energética, y debería ser mantenida más de una década. El paquete de estímulo económico lanzado en febrero no “mueve la aguja”; para la estimación de McKinsey, “la inversión en eficiencia energética debe contener 10 a 15.000 millones (de dólares americanos)”.
Algunos propietarios de hogares o negocios podrían no disponer del dinero suficiente para financiar las mejoras de eficiencia, excepto si pudieran pagar en el largo plazo. Otras barreras incluyen la inercia (un dueño de hogar podría simplemente no querer cambiar su viejo aire acondicionado); e incentivos mal alineados (un propietario que no paga su cuenta de energía no tiene ninguna razón económica para reemplazar su viejo aire acondicionado).
La ganancias potenciales también deben repartirse entre los millones de hogares y negocios, así, el desafío debería ser la ampliación de la participación.
“No hay preguntas, el potencial está allí teóricamente,” dice David G. Victor, un experto en energía de la Universidad de California, San Diego, haciendo notar que aun no visto el reporte en detalle. “Es realmente difícil alcanzar ese potencial en el mundo real.”
Para alcanzar 100.000 Millones de dólares en ahorro, Mr. Victor agrega, se necesitaría de “mucha gente y una organización muy compleja para cambiar la conducta.”
Las recomendaciones del reporte de McKinsey incluyen proveer educación y mejor información acerca del potencial en el ahorro a través de la eficiencia energética, códigos de construcción más ajustados, requisitos de eficiencia más estrictos para dispositivos e incentivos más grandes para hacer mejoras en eficiencia.
La administración Obama ha estado tomando muchas de estas avenidas -por ejemplo, algunos fondos para la eficiencia energética para el estimulo requieren que los Estados prometan fortalecer sus códigos de construcción. El Presidente Obama también ha hecho una prioridad la aplicación de estándares más estrictos para los dispositivos.
Jon Creyts, un socio de McKinsey en Chicago, dice que la eficiencia energética presentó la manera “mejor impuesta” de combatir el cambio climático, así como el alcance de la seguridad energética y costeable. No es sin embargo, una panacea, dijo.
“La eficiencia energética es una opción impuesta de bajo costo e importante,” dice Creyts, pero hay razones que necesitamos para innovar y continuar, a fin de desarrollar fuentes limpias de energía.”
Peter Lehner, director ejecutivo del Natural Resources Defense Council, dijo que siempre un ahorro más grande es posible. El reporte McKinsey hace pronósticos conservadores, él dice, y no tomó en cuenta los ahorros a partir de los cambios de conducta -la gente apagando las luces en las habitaciones vacías o bajando su termostato en el invierno, por ejemplo. Ni dijo que los US$ 120.000 millones tomen en cuenta un posible costo para las emisiones de efecto invernadero, las cuales podrían ser combatidas con una legislación sobre el clima pendiente en el Congreso, y que traería incrementos en la eficiencia energética. “Aun cuando nosotros no tomáramos el tema del clima este año, es extremadamente conservador pensar que no habrá un impacto sobre el precio sobre el carbón en la próxima década,” dijo Lehner.
El estudio fue parcialmente financiado por McKinsey y por un grupo de sponsors que incluyen la Southern Company, la United States Green Building Council y el Departamento de Energía.
Un estudio separado difundido al día siguiente por el National Research Council citó el ahorro potencial de energía del 15% para 2030 y del 30 % para 2030 si se adopta una tecnología más eficiente. A diferencia de McKinsey, este último incluye el transporte, reconociendo que sería un sector difícil de transformar rápidamente.
http://www.nytimes.com/2009/07/30/business/energy-environment/30energy.html?ref=earth