Mendoza Economico

Economía

Diciembre 30, 2008

La caja sufrirá un duro golpe con el “colosal” desplome de los ingresos por retenciones

En este contexto, crecen con fuerza las expectativas devaluatorias así como también las dudas sobre el futuro del megaplan anticrisis.

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El Gobierno enfrenta una nueva etapa a partir de la caída de los precios de las materias primas, una variable que, gracias al ya anulado “viento de cola”, había permitido sostener un círculo virtuoso de crecimiento.

 

 

Sin embargo, a este factor hoy por hoy hay que sumarle una serie de elementos que hacen aún más complejo el panorama, como la caída del consumo en el mercado interno –más allá del repunte estacional por las fiestas de fin de año- y la desaceleración en las tasas de inversión.

De este cóctel, uno de los puntos más preocupantes es la perspectiva de un achicamiento del superávit comercial.

En efecto, el favorable contexto externo de los últimos años sumado a la decisión política de demorar lo más posible la apreciación real de la moneda local, posibilitó
mantener un abultado saldo comercial que llegó a 4,7% del Producto Bruto Interno (PBI) en promedio de los últimos tres años, según la consultora Econométrica.

Este inédito superávit permitió incrementar el nivel de reservas del Banco Central (BCRA), así como también avanzar en un desendeudamiento de la economía con el sector externo.

Sin embargo, con el derrumbe de precios, la caída de la producción de granos y la menor demanda internacional, el importante colchón que daba el superávit comercial pasará a ser cosa del pasado.

En este contexto, para Ramiro Castiñeira, economista de la consultora, en 2009 la economía se encamina a absorber el shock negativo que implica el notable deterioro de los términos de intercambio.

“Descartada la posibilidad de tomar financiamiento externo que permita atenuar el impacto de la falta de dólares que suministraba la soja y el petróleo, el Gobierno tendrá que decidir cuanto se absorberá vía menor actividad económica, cuanto por devaluación y cuanto por pérdida de reservas”, agregó el experto.

Desplome de las exportaciones
Desde Econométrica estiman que las exportaciones caerán un 26% en 2009, es decir, una baja de u$s18.500 millones, lo que llevaría el nivel de ventas al exterior a los u$s52.700 M, un valor incluso por debajo de lo alcanzado en 2007.

Para estimar esta importante baja, los expertos tomaron como base los precios promedio del último bimestre del año, es decir, una soja a u$s329 la tonelada y un barril a u$s50.

Los mismos podrían darse hasta mediados de 2009, fecha para la cual los bancos de inversión de EE.UU. con cierto consenso estiman que la economía americana estaría finalizando su recesión. A partir de allí, se esperaría un rebote de los precios de las materias primas.

Sin embargo, esta recuperación no sería suficiente: en el caso de la agroindustria la disminución de las exportaciones llegaría a u$s10.000 millones, mientras que en caso de exportaciones de petróleo y derivados se perderían otros u$s4.100 millones.

Por su parte las exportaciones industriales caerían cerca de u$s3.400 millones ante la pérdida de competitividad y el menor poder de compra de Brasil.

Además hay que tener en cuenta las proyecciones realizadas por el Banco Mundial, que estiman un caída del 2,1% del comercio mundial, algo que no sucedía desde hace más de 25 años.

A pesar de que se espera una devaluación de 20% el año entrante que llevaría a tipo de cambio a $3,80 promedio anual y 4,10 a fin de año, para Castiñeira, este movimiento de la moneda “compensa sólo una parte de la marcada apreciación real de los últimos meses que generó la política cambiaria del BCRA de atarse al dólar cuando dicha moneda se apreció contra todas las monedas del mundo”.

De hecho, tras la eclosión de la crisis subprime pocas monedas se apreciaron en el mundo, entre ellas, el dólar, el yen y el peso argentino.

En este contexto, se estima una reducción de las importaciones del 14,3%, del orden de los u$s8.300 M.

Así, “la caída de los términos de intercambio y la apreciación real del tipo de cambio con todos los socios comerciales, deteriorarán significativamente la balanza comercial el año entrante, a punto tal que pasaría de un robusto superávit de u$s13.600 millones en 2008 a cerca de u$s3.400 millones en 2009”, explicaron.

Golpe en la caja
El problema para el Gobierno es que, mientras que para las exportaciones se estima una caída del 26% en 2009, para los recursos tributarios vía retenciones se proyecta una caída mayor: del 50% en dólares.

“El colosal impacto responde principalmente a la estructura de retenciones a las exportaciones de petróleo, dado que el Gobierno impuso un precio máximo y recauda todo ingreso por arriba del u$s42 dólares el barril exportado. Toda la baja del precio del petróleo recae sobre las arcas del Estado”, explicaron.

De este modo, mientras que para este año los derechos de exportación habrían sumado u$s11.000 M, equivalente al 3,4% del PBI, para 2009 se alcanzarían los u$s5.500 M, apenas 2,3% del PBI.

El Gobierno intentará entonces, avanzar en una devaluación del 20%, tal como se señaló anteriormente, para hacer rendir más, en pesos, los ingresos por retenciones.

En la misma línea, desde Prefinex ven una caída menor pero importante, de hasta el 41 por ciento.

Según Nicolás Bridger, economista de la consultora, “esto se va a explicar no sólo por precios, sino por la caída de cantidades exportadas, teniendo en cuenta la cosecha mala que se da en alguno granos”.

De este modo, si bien la devaluación permitiría que estos valores se inflen, “no va alcanzar para compensar lo que estaba previsto en el Presupuesto 2009”.

La brecha es imposible de cerrar”, disparó Bridger.

Un año para echar mano a las reservas
Descontando la deuda pública en pesos, que según Econométrica el Gobierno no durará en pagar incluso con emisión monetaria, la deuda pública en dólares exigirá u$s6.400 M entre intereses y vencimientos de capital.

Considerando la baja del ingreso de retenciones, la caída del superávit comercial y la falta de financiamiento, queda “todo delineado para que el Gobierno termine utilizando las reservas del BCRA para el pago de la deuda”.

De este modo, la falta de equilibrio en el mercado de divisas aún para operaciones corrientes quedará plasmado en 2009 con el primer déficit en Cuenta Corriente del Balance de pagos desde el colapso del 2001, del orden de los u$s1.800 M, equivalente al 0,6% del PBI.

Para Castiñeira, “financiar el déficit en cuenta corriente de tal magnitud no presenta mayor desafío para el BCRA. Pero si a ello se suman los vencimientos de capital de la deuda externa y cualquier supuesto de dolarización de portafolios del sector privado (salida de capitales), las cuentas cambian vertiginosamente y con ellas las expectativas de un mayor tipo de cambio”.

Así, desde Econométrica alertaron que “la estatización de las AFJP no reemplazan los dólares que traían la soja y el petróleo a la economía en general y las arcas del Estado en particular. Es decir, no solucionan ni el déficit en cuenta corriente ni la imposibilidad alcanzar financiamiento externo, por lo que los problemas financieros continúan vigentes y por lo tanto también la necesidad de financiar el pago de la deuda en dólares con reservas del BCRA”.

Megaplan de obras públicas, en duda
En este contexto, numerosos son los expertos que se muestran ansiosos por leer la “letra chica” del megaplan de obras públicas por $110.000 M para reactivar la economía.

La situación fiscal del Gobierno no es fácil, el nivel de actividad no es sólido y la verdad es que el año que viene mucho de estos gastos que están anunciando no los van a poder concretar”, explicó Aldo Abram, director de la consultora Exante.

Según Abram, “al Gobierno le alcanza para financiar lo que está en el Presupuesto, pero nada más. No tienen hoy muchos elementos para poder enfrentar este gasto público. Además, con todos los planes para financiar al sector privado que lanzó con los fondos de la ANSES vamos a tener una manta corta el año próximo: o queda la cabeza destapada o los pies destapados. Algo van a tener que elegir”.

Por su parte, desde Prefinex, Bridger sostuvo que “en primer lugar hay que ver si el Gobierno piensa llevarlos a cabo y si no son meros anuncios, como sucedió con el plan para inquilinos”.

En caso de efectivamente querer llevarlos a cabo, “la pregunta hoy es si hay financiamiento como para hacerlo. Teniendo en cuenta la merma de la recaudación, es difícil pensar que cuente con los recursos necesarios como para llevarlas a cabo”.

Para Bridger, el plan canje de heladeras y los créditos para la compra del auto barato y para viajar por el país son iniciativas viables. “Donde hay más dudas es en el plan de obras públicas”, agregó.

Sin embargo, para Abram, el mayor problema no estará en 2009, sino que el Gobierno deberá empezar a sacar la calculadora pensando en 2010, un período más que difícil para las cuentas públicas, según el experto.

La perspectiva es que, si bien a mediados de 2009 los precios de las materias primas van a repuntar, en 2010 habrá que enfrentarse con una baja sostenida, que va a llevarlos incluso por debajo del piso que vimos este año

“Vamos a tener un veranito con la asunción del nuevo presidente en EEUU y las nuevas medidas, pero hacia finales del año próximo vamos a tener una profundización del ajuste a fines del 2009 y ahí sí vamos a ver fuertes caídas de los precios de las materias primas. Ese escenario va a ser muy preocupante”, reflexionó.

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