Giorgi dijo que controlarán más las importaciones; negó una mayor devaluación para mejorar la competitividad
Frente al contexto de crisis económica internacional y a la fuerte desaceleración interna, el Gobierno prometió ayer redoblar los controles para proteger la industria local de un eventual aumento de las importaciones, aunque ratificó que no impulsará una mayor devaluación del peso. En este sentido, la ministra de la Producción, Débora Giorgi, indicó que acortarán los plazos para resolver los casos de dumping (venta por debajo del costo) y aumentará la aplicación de licencias no automáticas.
Entre los sectores que más le preocupan al Gobierno están los metalúrgicos y los productores de electrodomésticos de línea blanca. En una conferencia de prensa que brindó en el Palacio de Hacienda con sus colaboradores, Giorgi advirtió que la Argentina aplicará “reglas de reciprocidad” para los países que traben exportaciones argentinas con trabas paraarancelarias.
Al presentar el Programa de Defensa de la Producción y el Trabajo, un día después del reto presidencial por la demora en reglamentar la baja en las retenciones a las exportaciones de trigo y maíz, la funcionaria sostuvo que se hará “un esfuerzo muy grande para sostener el consumo y la producción”. En este sentido, Giorgi precisó que “comenzarán a aplicarse medidas antidumpig de carácter provisorio en tres meses”, la mitad de los plazos actuales, tal como lo habían solicitado los industriales. La medida definitiva se tomará en nueve meses, frente al año que demora en la actualidad.
Giorgi dijo que se aplicarán a buena parte de los sectores licencias automáticas y se multiplicarán las no automáticas “para el monitoreo de sectores sensibles”, en sintonía con las medidas que venía aplicando el Ejecutivo. Para justificar el control de las importaciones, que en noviembre exhibieron una caída, al igual que las exportaciones, Giorgi dijo que la cartera que conduce y la de Trabajo buscarán “proteger el nivel de empleo”.
Caminando en forma incesante mientras detallaba el plan oficial, indicó que habrá especial énfasis en asistir a las pymes con financiamiento de consultoría, mayor cooperación con la Cancillería para misiones comerciales y con las provincias para los programas de promoción de productos argentinos. Sin embargo, descartó que el Gobierno pueda promover una devaluación del peso frente al dólar a un ritmo mucho mayor que el actual, en sintonía con lo que ocurrió en varios países de la región.
“Nosotros estamos tomando medidas para generar una competitividad en términos sistémicos, con reducción de impuestos a través de la moratoria impositiva, aumento del crédito a través de las licitaciones de la Anses [Administración Nacional de la Seguridad Social] e impulso a la obra pública para facilitar el desarrollo de la infraestructura”, explicó. Además, negó que las medidas tomadas por su cartera se choquen con las trabas aplicadas a las exportaciones por la Secretaría de Comercio Interior, que conduce Guillermo Moreno, como sostienen algunos empresarios.
“Yo estuve en Rusia y muchos empresarios cerraron buenos negocios. No todos se quejan”, dijo la ministra, que estuvo acompañada por el secretario de Industria, Fernando Fraguío, el subsecretario de Gestión Comercial, Eduardo Bianchi, y el jefe de Gabinete del ministerio, Horacio Cepeda.
Empresarios piden más
Mientras el presidente de la Unión Industrial Argentina(UIA), Juan Carlos Lascurain, expresó su apoyo a las medidas (ver aparte), su par de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra), Sergio Vaca, dijo a LA NACION que “las medidas son buenas, pero no suficientes”.
“Estas medidas las veníamos hablando con Fraguío desde hace bastante tiempo y es positivo que la ministra le dé prioridad en su agenda. Ya las pedíamos antes de la crisis internacional, por lo que ahora tienen más sentido”, aclaró. Para Vaca, “las medidas son importantes, aunque no suficientes porque en este contexto de crisis no hay medidas mágicas”.
Sin embargo, agregó que “el mejor remedio para la situación industrial es mejorar el tipo de cambio; el resto son decisiones colaterales”. Al respecto, aclaró que, aunque la desaceleración reduzca el nivel de importaciones, “estamos muy expuestos a que vengan productos a bajo precio de Asia y de Brasil”.