El Gobierno usará fondos de las ex AFJP
El gobierno de Cristina Kirchner trató de jugarse una carta fuerte para que en 2009, año de elecciones legislativas, no se desplome el empleo ni la recaudación fiscal, como muestran los números de la economía. Pretende para ello colocar 100.000 autos en el mercado, la caída estimada para el año, con créditos a tasa fija y accesible.
Abriga también la meta de alentar la producción de maíz y de trigo, dirigida al consumo y las cadenas de valor internos, y desalentar la de soja y girasol, a la que no le dieron rebajas en retenciones.
Según confiaron a LA NACION altas fuentes oficiales, se buscó colocar fondos de los ahorros -de la jubilación estatizada- en la economía real. Y con ello, mejorar la performance de tasas en el resto del mercado, que hoy presta a casi el 30% a empresas y consumidores. El interrogante consiste en si los $ 13.200 millones volcados al crédito serán suficientes.
El recorte de 5 puntos en los derechos de exportación de trigo y maíz tendrá un impacto negativo en la recaudación de $ 500 millones por año. Pero la Casa Rosada estima que la producción subirá en 2009 en 5 millones de hectáreas, con el incentivo de bajar un punto por cada millón.
El modelo tiene el sello del ex presidente Néstor Kirchner: más demanda interna, aliento a la oferta con moratorias y blanqueos laborales, fiscales y previsionales, y concentración administrativa del Estado para el manejo de los recursos.
¿Cómo se implementará? Esa era la gran pregunta tras el discurso de Cristina Kirchner. El público accederá a los créditos mediante los bancos, las financieras de las automotrices o de las cadenas de electrodomésticos o de vestimenta o por medio de fideicomisos de consumo. El consumidor pagará más del 11% de tasa, pero la Casa Rosada aspira a que sea muy poco más.
De los $ 13.200 millones volcados, 7500 millones son de plazos fijos de la Anses (ex AFJP), que ésta colocará a un año, mediante una licitación, en los bancos que acepten pagarle al fisco el 11% -tasa testigo- de interés en pesos y 7% en dólares, y que ofrezcan las mejores condiciones de tasas para prestar al público: uno o dos puntos más que 11%. Si no lo hacen, los bancos se perderán los cuantiosos recursos que controlará la Anses a manos de un competidor.
Otros $ 2700 millones corresponden a plazos fijos que la Anses tiene en el Banco Nación: seguirán allí al 10% (tasa que cobra el Estado), sin licitación, y saldrán mediante créditos a un rendimiento poco mayor.
Los últimos $ 3000 millones son de letras Lebac en poder de la Anses, que se remonetizarán. “El mercado determinará las tasas. Las primeras licitaciones se harán a través del Mercado Abierto Electrónico el 14 o 15 de diciembre”, dijo una fuente.
Los $ 3500 millones en préstamos para electrodomésticos o manufacturas (calzado, cueros, textil) serán a 12 meses; los 3100 millones para autos y los 650 para utilitarios y camiones serán a 48 meses; los 3000 millones para pymes y los 1250 millones para capital de trabajo para manufacturas serán de 12 a 36 meses, y los 1700 millones para prefinanciación de exportaciones serán de 90 y 180 días. Los créditos tendrán tasa fija el primer año y desde el segundo año se acordará con el Banco Central según el costo de los seguros.
No habrá un automóvil económico como quería el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Se aplicará el crédito al modelo más accesible de cada terminal. Sólo podrá obtener el préstamo quien compre su primer auto cero kilómetro dentro de los últimos cinco años.
Se trabajará en líneas de fideicomisos industriales para consumo y producción y obligaciones negociables desde los bancos públicos y se creará un comité de evaluación de proyectos encabezado por la Anses, e integrado por las secretarías de Comercio Interior, Industria y Agricultura.
El Gobierno aspira a que los autos se puedan financiar hasta el 100%, pero el piso será de un 50%.
Una corrección, las tasas por lo menos con los bancos que trabajo están por arriba del 30%. Para prendarios que es lo que comercializamos para distintas entidades están al 38% TNA.
Matías del Campo