Así lo indica una encuesta realizada por la consultora Deloitte entre 125 ejecutivos de empresas pequeñas, medianas y grandes.
La encuesta revela que el 58,8% no hará reajuste de sueldos para enfrentar mejor la crisis. La muestra abarca empresas del comercio, manufactura, transporte y telecomunicaciones, e industria financiera.
Frente a la pregunta de si la empresa está tomando o piensa tomar decisiones en aspectos específicos, el 46,4% respondió que no subirán los sueldos, y otro 12,8% dio como respuesta eliminar el reajuste de remuneraciones por IPC.
En un reporte de la encuesta, el socio director de Consulting de Deloitte, Jaime Valenzuela, explica que esta última opción es menos flexible, ya que es una de las primeras cosas que se acuerdan en una negociación colectiva, por lo que en muchas empresas eliminar el reajuste por inflación requerirá de nuevas negociaciones.
Un 30,4% se pronunció por disminuir o cancelar los servicios de subcontratación para reducir costos de personal; 36% plantea disminuciones de personal, y 69,6% posponer nuevas contrataciones.
Un 59% cree que la crisis se prolongará más de un año y menos de dos años, y casi un 29% cree que durará entre seis meses y un año.
Efectos por el reajuste fiscal
El presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Alfredo Ovalle, sostuvo que el reajuste del sector público es un precedente, pero las negociaciones colectivas de las empresas privadas tienen que ajustarse a una buena relación entre empleadores y trabajadores. Es un precedente, pero hay que atenerse a la realidad, subrayó. “A lo imposible nadie está obligado, de manera que si hay una empresa a la que se le va a exigir un reajuste que no pueda cumplir, la verdad es que queda inmediatamente fuera de las posibilidades de seguir otorgando buenos trabajos”.
Lamentó lo tardío de la negociación, por el impacto que ha tenido el paro de los funcionarios públicos al no atender. “Los exportadores han sufrido, hay barcos que no han podido cargar. Las pérdidas no están cuantificadas, pero deben ser cientos de millones de dólares”, expresó.
“A lo imposible nadie está obligado, de manera que si hay una empresa a la que se le va a exigir un reajuste que no pueda cumplir”.
Alfredo Ovalle