En vísperas de la cumbre del Grupo de los 20 sobre la crisis económica mundial, el presidente de Estados Unidos, George Bush, advirtió ayer contra un exceso de intervencionismo del gobierno y aseguró que cualquier tipo de reforma que decidan los líderes mundiales deberá respetar los principios del libre mercado.
La crisis financiera que sacude al mundo “no es un fracaso del sistema de libre mercado. Y la respuesta no es tratar de reinventar el sistema”, aseguró Bush, quien presidirá la cumbre que se realiza hoy y mañana en Washington, con la participación de los jefes de Estado y de gobierno de los principales países industrializados y emergentes, para debatir sobre la reforma del sistema financiero global, entre ellos, la argentina Cristina Fernández de Kirchner.
El G-20 propone una modificación total del sistema, como en la conferencia de Bretton Woods de 1944, cuando las 44 naciones aliadas en la Segunda Guerra Mundial crearon el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Pero EE.UU. se niega a una reforma profunda, como dejó claro Bush en su discurso de ayer.
“La historia demostró que la mayor amenaza a la prosperidad económica no es la falta de implicación gubernamental en el mercado, sino el exceso”, afirmó el jefe de la Casa Blanca en Nueva York.
Como ejemplo, aseguró que “algunos culpan de la crisis a la insuficiente regulación en el mercado hipotecario estadounidense. Pero muchos países europeos tenían reglas mucho más amplias y aun así experimentaron problemas casi idénticos a los nuestros”.
Además, citó a la Unión Soviética y Cuba como ejemplos de cómo otros sistemas fracasaron. “El comunismo soviético mató de hambre a millones de personas, envió un imperio a la bancarrota y se derrumbó definitivamente junto al Muro de Berlín. Cuba, que era conocida por sus vastos campos de caña, se ve forzada ahora a racionar el azúcar”, sostuvo.
Por eso, afirmó, el camino más seguro para conseguir el crecimiento global es a través de “mercados libres y pueblos libres”.
“La respuesta no es reinventar el sistema. Es solucionar los problemas que afrontamos, aplicar las reformas que necesitamos y avanzar en los principios del libre mercado que llevaron bienestar y esperanza a la gente en todo el mundo”, declaró.
Bush, quien entregará el 20 de enero la Casa Blanca al demócrata Barack Obama -ausente en esta cumbre-, dijo que “los líderes que participarán en la reunión de este fin de semana están de acuerdo en un objetivo claro: hacer frente a la actual crisis y sentar las bases para las reformas que prevengan una crisis similar en el futuro”.
Sin embargo, insistió en que se trata de una tarea demasiado monumental para alcanzarla en una sola discusión. Esta crisis no se gestó “de un día para otro” y “tampoco se solucionará de la noche a la mañana”, dijo. Por eso, esta cita “será la primera de una serie”.
Con todo, señaló que las acciones emprendidas por los países en las últimas semanas “están teniendo un impacto”. En concreto, indicó que los mercados de crédito están empezando a reaccionar y que la estabilidad “está volviendo a los sistemas financieros de todo el mundo en alguna medida”.
La Casa Blanca se ha mostrado más reacia que sus socios europeos a poner en marcha mayores regulaciones. “El triunfo del capitalismo de libre mercado se demostró a través del tiempo, la geografía, la cultura y la fe. Y sería un terrible error permitir que unos pocos meses de crisis socaven 60 años de éxitos”, remarcó.
De todos modos, el mandatario admitió que se necesitan “reformas más amplias que fortalezcan la economía global a largo plazo”, y que por ello en la cumbre se discutirán “acciones específicas” que se “pueden tomar”.
“Dirigiremos a nuestros ministros de Finanzas para que trabajen con otros expertos”, dijo.
Bush reiteró el sentido que, a juicio de la Casa Blanca, deben tomar las reformas: más transparencia, una regulación apropiada de mercados, empresas y productos financieros, un incremento de la integridad de los mercados y un fortalecimiento de la cooperación con y entre las autoridades internacionales.