El gremio prefiere el régimen que implica rebaja salarial antes que los despidos
“El gremio no va a aceptar despidos y agudizará los conflictos en caso de que los empleadores especulen con la crisis para pretender reducir su personal”, indicó ayer el secretario adjunto del Sindicato de Mecánicos (Smata), Mario Manrique. En diálogo con LA NACION, tras la movilización de protesta frente al Ministerio de Trabajo, Manrique indicó que “hay empresas que tienen problemas y otras que especulan para presionar al Gobierno y a los sindicatos”.
Los dirigentes sindicales hablan a diario con las autoridades oficiales mientras desde la cartera laboral insisten en que “se quiere instalar la sensación errónea de que existen despidos”. En Trabajo dicen que las situaciones están bajo control, incluida la de los bancarios, cuyo sindicato mantendrá pasado mañana una audiencia en el marco de la conciliación obligatoria.
Sin embargo, Smata sufrió suspensiones en las plantas de General Motors, en Santa Fe; de Mercedes-Benz, en González Catán, y de Renault, en Córdoba. Manrique aclaró que si finaliza la conciliación con General Motors y la compañía persiste en su actitud, se trasladará el conflicto del ámbito provincial al Ministerio de Trabajo nacional.
Aunque desde el gremio no lo admiten, la marcha de ayer fue “un gesto de poder gremial” destinado a Trabajo y la Casa Rosada. Además, el gremialista explicó que “todo lo que convalide la estabilidad laboral se puede discutir”, explicando que en esos casos se aplica un plan de “solidaridad contenida”, por el cual las empresas aceptan pagar un 80% del salario bruto. “Este es el caso de Renault -dijo-, donde a pesar de que hubo suspensiones por 10 días la compañía les sigue abonando el sueldo a los trabajadores, pero sin aplicar los aportes patronales.”
Manrique no niega la crisis, ya que existen 5000 trabajadores “con problemas, pero hasta ahora no hubo despidos por nuestra firmeza”. Los ejes de la marcha de ayer por las calles de la ciudad de Buenos Aires fueron “la preservación de las fuentes de trabajo” y el conflicto salarial irresuelto con la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara). La movilización generó trastornos en el tráfico, desde la Panamericana hasta el Centro.
En el caso de Acara, Manrique dijo que “las negociaciones están estancadas desde agosto”. Mientras Acara pretende pagar $ 1200 de sueldo mínimo, Smata quiere 1800. En el caso de un trabajador especializado, la cámara quiere pagar 1800 y el gremio anhela 3200.
-¿Acepta el procedimiento preventivo de crisis que aplica el Ministerio de Trabajo?
-Es un primer dique de contención, pero no es la solución definitiva. Debería llevarse a fondo la premisa oficial de pedirles a las compañías los balances de los últimos cinco años de actividad. Creo que muchas de ellas no resisten esas averiguaciones…
-Se agudizarán las situaciones de despidos y de empleos?
-Hay empresas con problemas y otras que especulan para presionar al Gobierno y a los sindicatos. En el caso de Mercedes-Benz sufrió una pronunciada baja en las exportaciones a Europa y buscamos salidas. Pero en el caso de General Motors es pura especulación.