Los empresarios delinean estrategias para autofinanciarse en momentos en que el crédito es escaso y caro y las ventas no responden como solían hacerlo
Si las empresas argentinas ya estaban acostumbradas a vivir con lo propio, desde hace dos meses, y en particular en los últimos 15 días, utilizan todo lo aprendido para poder financiar su operatoria.
Los papeles se derrumban en el mercado de capitales y los bancos sufren la merma de los depósitos para refugiarse en el dólar, las tasas de interés aumentan y restringen los créditos para conservar la liquidez.
Mientras las paredes del sistema financiero se agrietan, las ventas también se resienten y las empresas se quedan cortas de fondos para pagar a sus proveedores, los sueldos y costear la producción.
“Lo que más preocupa a las empresas es evitar los problemas de caja porque es más difícil cobrar y no hay líneas de crédito a precios razonables”, dijo el socio de Transaction de KPMG, Mariano Sánchez.
“Cuando hay que vivir con lo propio, se miran las cobranzas y se trata de hacer una gestión eficiente del capital de trabajo”, señaló Sánchez. “Primero tratan de pisar la caja y asegurarla para operar”, agregó.
Las compañías, entonces, ahorran y toman medidas consistentes en financiarse con proveedores, reducir costos, suspender las inversiones, redirigir el gasto en marketing, suprimir la venta de productos no rentables y evitar remitir utilidades a las casas matrices.
Autofinaciamiento
Quien antes usaba el crédito bancario o conseguía fondos a través del mercado de capitales hoy no tiene acceso o no puede enfrentar los altos costos.
Desde que las bolsas del mundo sólo muestran indicadores en rojo, los bancos restringen los créditos y suben las tasas. El costo del más usado por las empresas, el descubierto en cuenta corriente, se incrementó en un 30% el último mes, hasta llegar al rango de 38 y 45%, según un relevamiento hecho por Notibancos.com.
Aunque los empresarios quieran pagar esas tasas, los montos que los bancos permiten girar en descubierto se redujeron en un 30%, según datos del portal. Y ya no se descuentan cheques por períodos superiores a quince días.
A través del mercado de capitales, desde el anuncio de estatización de las jubilaciones, se redujo el plazo promedio de financiación con cheques de pago diferido, a la que recurren las medianas empresas calificadas. El costo alcanzó el lunes una tasa de 26,44% por 61 días, según datos de Nosis.com.
En tanto, los acuerdos comerciales y agrícolas avalados por fideicomisos financieros se restringieron para no pagar el alto costo que supone la menor cantidad de jugadores en el mercado, ya que las administradoras suscribían hasta el 50% de las colocaciones.
En este escenario de falta de crédito, las empresas recurren al autofinanciamiento, lo que implica reducir el nivel de actividad y de costos, o acuden a fuentes alternativas no bancarias, como préstamos entre privados.
Clientes y proveedores
La forma más común de sobrevivir en este contexto es financiarse con proveedores. Los plazos de pago se han corrido entre 15-45 días, según el sector y la industria que se trate. El automotriz, el financiero y la construcción son los más afectados por la caída de la actividad en los últimos dos meses.
El presidente de Vistage, una organización que nuclea a 200 CEO de Pyme, Alejo Cantón, recomendó poner énfasis en las cobranzas: llamar a los clientes en mora y analizar las carteras de los clientes, prestar más atención a la rentabilidad que a la facturación y reevaluar con quién trabajar (“si pagaba mal antes, pagará peor hoy”) y estar dispuesto a perder clientes.
Si bien el primer refugio es financiarse con crédito comercial, la economista del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de Fundación Mediterránea, Carolina Farre, explicó que las empresas quieren evitar el análisis del riesgo de las cobranzas.
“Cuando había estabilidad, se practicaba hoy las firmas se dedican a su negocio y avalan a determinados clientes frente a los bancos; restringen el crédito a los más confiables”, dijo.
El problema es que, con la caída de las ventas en el mercado local o de los contratos internacionales, cae el flujo de ingresos y complica el pago de las deudas. “Estas empresas antes obtenían crédito comercial, pero aunque tengan voluntad de pago, no pueden generar ingresos y los proveedores no les dan crédito”, señaló Farré.
Flujo de negocios
Durante los años de crecimiento económico, las empresas se enfocaban en sus programas de ventas. Hoy controlan fuertemente los costos: vigilan el gasto fijo y la ecuación de rentabilidad.
Las empresas están concluyendo los presupuestos para el año que viene y ya vislumbran que 2009 será más duro que el año que cierra. Según explicó Farré, las casas matrices exigen mantener los ratios de rentabilidad que se registraron durante 2008. Para lograrlo, a las empresas sólo les queda reducir el nivel de explotación o de personal.
Las horas extras y los premios por productividad ya sufrieron recortes. De todas formas, Cantón recomendó analizar la dotación de personal, tanto en relación de dependencia como de servicios contratados externamente, y separarla en tres grupos, de los más a los menos productivos, y suspender empleados o despedir a los menos beneficiosos para la compañía.
Aunque muchas empresas tienden a prescindir del personal, el socio de Sector Público de la consultora BDO Becher, José Luis González, les recomendó que mantengan el personal clave, con el know how del negocio; que no emigre, porque captarlo cundo se lo necesite nuevamente será muy complejo.
El experto agregó que las decisiones corren por tratar de hacer más eficiente el funcionamiento de la compañía. “Mientras la economía creció al 8% anual, desde 2003, las empresas fueron laxas con el mejoramiento de los procesos y controles internos. Pero hoy lo aplican para reducir los costos y mantener el capital de trabajo”, dijo González.
Las inversiones que no son imprescindibles se postergan: es importante tener caja para enfrentar incertidumbre. Sin embargo, este contexto alberga oportunidades. “Una inversión hoy puede capturar un porcentaje de mercado a un costo más barato –señaló Cantón-. Se puede ganar mercado hoy mas productivamente porque están todos replegándose”.
Casas matrices
Cantón observa que en los últimos dos meses las casas matrices “recortan muchísimo las inversiones por el descontento en la Argentina como país”.
Las matrices le sueltan la mano a las filiales locales: no envían fondos para inversiones ni para solventar la operatoria diaria, pero las locales no remitirán utilidades este año. Se quedarán con los fondos para solventar los gastos. “La que quiera conservar al sociedad argentina va a evitar retirar los dividendos para que siga operando”, afirmó González.
Pyme
Cuanto más pequeñas sean las empresas, con menos posibilidades, por volumen de negocio y respaldo financiero, cuentan para sobrevivir con el autofinanciamiento.
El director del Observatorio Pyme, Vicente Donato, explicó que las Pyme nunca tuvieron acceso al crédito, siempre se han financiado con recursos propios, y, por lo tanto, están poco endeudadas. “Más que afectadas por la crisis del sistema financiero, es la evolución de la demanda agregada lo que les impide afrontar sus compromisos”, dijo.
“Es una economía primitiva: si vendo, tengo dinero sino no -manifestó Donato-. Toda la rentabilidad se basa en el volumen de la demanda agregada y las ventas están cayendo”. Por eso espera que las empresas empiecen a reducir personal.
Productos y promociones
Cantón también recomendó dirigir productivamente el gasto de marketing. “No recortarlo, pero enfocarse en la producción de resultados de corto plazo y reducir las inversiones que no tengan resultados rápidos”. Es decir, enfocarse en el contacto, llamado o anuncio inmediato anterior al momento de concretar la venta.
Según explicó el vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Vicente Lourenzo, las empresas han dado de baja la pauta publicitaria y han reducido la gama de productos que ofrecen y se concentran en los de alta rotación, los que más se venden.
En ese sentido, Cantón también recomendó suprimir la venta de productos o servicios que son poco rentables. “Si un servicio o producto no fue rentable hasta ahora, menos lo va a ser en este contexto”, sostuvo.
Expectativas
La pregunta instalada en la mente de los empresarios es qué hará el Gobierno con el dinero que reciba de las AFJP; si se restablecerá al sistema financiero.
“Hay mucha preocupación por asegurarse que no se paren los ciclos de pago por la crisis del sistema financiero. El próximo paso consistirá en cómo recuperar lo perdido por la crisis, a través de procesos de eficiencia interna y alianzas estratégicas”, explicó Sánchez.
Cantón explicó que “en el mundo de hoy si tenés un ahorro, no es fácil invertirlo, porque las alternativas no son seguras. Asignarlo a aumentar el capital de trabajo e invertirlo en un proyecto que depende del propio empresario es una posibilidad: poner el dinero en su empresa para mantenerla viva”.