Se postergan decisiones de compra, en especial en empresas extranjeras. También se cancelan total o parcialmente contratos y se afecta la cadena de pagos. Apostarán a la asociatividad para buscar mercados y reclamarán al Gobierno cambios en la ley del software
El sector del software y los servicios informáticos (SSI) de la Argentina, una de las actividades de mayor crecimiento luego de la devaluación del peso en 2002, comenzó a sentir los efectos de la crisis financiera internacional. “Ya empezaron a caer las gotas”, ilustró el presidente de la cámara de empresas de la industria, Miguel Calello.
Uno de los principales afectados es la línea de empresas que exportan servicios. Calello estimó que la baja de las exportaciones proyectadas para el sector en 2008, que eran de alrededor de $1.350 millones, oscilará entre el 10 y el 12 por ciento.
En una conferencia de prensa, posterior a la asamblea anual de la entidad, el empresario advirtió que “muchas empresas deberán cambiar su estructura de costos”, como consecuencia de la crisis, para no perder competitividad en los mercados externos.
“Los primeros que se van resintiendo” serán aquellos jugadores que apuestan a una mano de obra barata, como las factorías de software.
Pero la crisis también se refleja en la postergación en la toma de decisiones de compra y en la cancelación de contratos, señaló Calello, y en la parte financiera del negocio, con dificultades en la cobranza.
Igualmente, en la cámara empresaria del SSI esperan con cierta confianza los próximos meses, a la luz de lo ocurrido en 2002, cuando casi todas las compañías afiliadas a la cámara lograron sobrevivir a la devaluación del peso.
Esa experiencia “nos sirve –dijo- para saber cómo manejarnos”. En ese sentido, rescató que “la adaptación al cambio y la creatividad” de las firmas locales ayudarán a generar nuevas oportunidades.
Sin embargo, advirtió que las empresas del SSI no se quedarán de brazos cruzados sino que reforzarán los esquemas de asociatividad para salir a buscar nuevos mercados en el exterior, y además renovarán sus reclamos al Gobierno nacional.
Al respecto, Calello (en la foto inferior) sostuvo que pedirán a la administración de Cristina Kirchner que centralice en una sola área toda la relación del Gobierno con el sector SSI, hoy dispersa entre casi todos los ministerios del Poder Ejecutivo.

Nueva ley del software
También la cámara propondrá una nueva ley para el sector del software, que modifica la norma sancionada en 2005 y que otorgó beneficios impositivos y fiscales por 10 años. Entre los cambios propuestos figura el establecimiento de un plazo de tres años para certificar procesos de calidad, que se contaría a partir del momento que la empresa es autorizada a recibir el beneficio fiscal, e incluir los reintegros del IVA a las compañías que exportan. Según informó la entidad, más de 240 empresas fueron aprobadas para la ley 25.922.
La cámara insistirá, además, con su reclamo para que el Estado considere a las compañías nacionales en sus compras de software. “Si esta industria es clave para el Gobierno, y la que más ha crecido en los últimos años, lo único que falta es que le compren. Tiene que entender que el gasto en tecnología local es una inversión”, advirtió.
Otra necesidad del sector es facilitar el acceso al financiamiento. “Un enorme porcentaje de la inversión se hace a través de capital propio. Tenemos que trabajar en la constitución de capitales de riesgo. Esta industria necesita inversión, no necesita crédito”, explicó Calello.
También apuntó contra las universidades: dijo que las casas de altos estudios “no están para proporcionar servicios que compitan con el sector privado, sino para formar capital humano”, en referencia a los contratos de servicios que varias universidades firmaron con organismos gubernamentales.
En cuanto a la agenda digital que el Gobierno asegura se lanzará antes de fin de año, aclaró: “No es una agenda para la industria, sino que es una contribución del sector para la sociedad. Muchas veces se confunde y se cree que es un plan para la industria, y es importante remarcar que no es así”.
Además, pidió que se cumpla el principio de “neutralidad tecnológica” en las compras oficiales, para defender la propiedad intelectual y la inversión en investigación y desarrollo.
“Defendemos a la empresa local, sin importar su bandera. O sea, a aquella que está afincada en el país y participa del ecoclima de la industria. No queremos defender a las empresas golondrina. A partir de esta crisis, vamos a ver las que vinieron solamente a aprovechar la mano de obra barata”.
Para 2009 la cámara planea crear un centro de capacitación de alto nivel, que no será el mismo tipo de educación que ofrecen los planes mixtos de becas, denominados Ctrl F. El centro privado trabajará para empleados de los asociados o terceros que quieran formarse. Uno de los perfiles que formará será el de los consultores, para que las personas mayores de 40 años puedan reinsertarse al mercado laboral.
Renovación y cambio
La cámara renovó su comisión directiva, que continuará con Calello (Open Solutions) como presidente por un nuevo período. Los cuatro vicepresidentes ejecutivos para el próximo período son Graciela Roggio (Grupo Prominente), Roberto Wagmaister (Grupo ASSA), Fernando Racca (Intersoft) y Carlos Rolandelli (Grupo Ryaco). Como vicepresidentes operativos estarán Miguel Suarez (Nixor) y Daniela Prado (Motorola).
Como prosecretarios y protesoreros Diego Berardo (Latinvia), José María Louzao (GyL Group), Jorge Vega Iracelay (Microsoft), Alejandro De León (Oracle).
Entre los nuevos socios que se sumaron a la entidad en el último período se encuentran Autodesk, Globant, Intelap, SIA Interactive y Synthesis. “A principios de 2008 se hizo una limpieza de socios que tenían licencias prolongadas y no renovaron su membresía, aún así la cantidad de socios aumentó: en la actualidad son 357”, informó Suárez.
Si se agregaran los polos y clusters del sector, las empresas que están actuando activamente en estas diferentes organizaciones suman más de 600