En lo que constituye la primera fase de la mayor intervención gubernamental en la economía de Estados Unidos desde la Gran Depresión, el Departamento del Tesoro norteamericano anunció la medida con el fin de recapitalizar a las nueve mayores instituciones del país y contener la crisis financiera.
Según informó el subsecretario del Tesoro, David Nason, los acuerdos con los nueve bancos se firmaron el domingo por la noche y el dinero será desbloqueado en las próximas horas.
“El propósito es fortalecer los balances de los bancos para que reanuden su función de prestatarios de crédito”, agregó.
Los beneficiarios serán Citigroup, JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Bank of New York Mellon y State Street.
Estos nueve bancos absorberán la mitad de los 250.000 millones de dólares que el Estado planea utilizar para comprar acciones de las instituciones privadas que lo necesiten, según informó el diario La Nación.
Todos esos fondos provienen del plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares, diseñado inicialmente por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y aprobado por el Congreso estadounidense a principios de mes “aunque con bastantes modificaciones”, para evitar un colapso económico en el país.
Se prevé que de ese paquete, otros 100.000 millones serán destinados a la compra de préstamos incobrables acumulados por los bancos durante la última burbuja inmobiliaria, pero la medida sería adoptada sólo en los próximos meses.
Nason también anunció ayer que el Tesoro alcanzó un “acuerdo preliminar para ayudar a una serie de otras instituciones” interesadas en participar de la nacionalización parcial de la banca privada. Se trata, principalmente, de grandes bancos regionales, para los que se destinarían otros 125.000 millones de dólares.
El funcionario, además, afirmó que el Tesoro “estudiará” las demandas de las aseguradoras afectadas por la crisis que buscan beneficiarse con el plan de rescate.
“Es algo que debemos considerar”, declaró Nason a la cadena financiera CNBC, al ser consultado sobre si las aseguradoras y otros grupos financieros no bancarios podrían beneficiarse con el programa de compra de activos “tóxicos” que el Tesoro está poniendo en práctica.
“Empezamos con los bancos, pero hay muchas otras industrias que nos vienen a ver para decirnos que necesitan ayuda del Estado federal, y queremos escuchar sus demandas”, señaló.