La incertidumbre local y crisis global hicieron que las reglas para las proyecciones 2008 ya no resulten aplicables al 2009. Nuevas perspectivas de ventas, de inflación, dólar, salarios, obligan a prever desvíos y ajustar la rentabilidad. Claves para presupuestar. Qué dicen empresarios y analistas
Con la llegada de septiembre, época del año en que las empresas usualmente deberían tener confeccionado su presupuesto financiero para el año siguiente, también estalló la crisis financiera internacional. De la mano, el dólar trepó desde $3,03 a $3,29, la inflación se desaceleró y los sindicatos esperan nuevos incrementos salariales.
El escenario cambió y las claves que marcaron el presupuesto para 2008 ya no pueden utilizarse como válidas para enfrentar 2009. Las estimaciones para el año entrante están marcadas por la incertidumbre.
En este marco, las perspectivas de ventas, de inflación, del tipo de cambio y de los posibles incrementos salariales obligan a los empresarios a pensar en un nuevo presupuesto bajo un contexto diferente al del año pasado:
En el contexto global: apareció la crisis financiera, el fantasma de la recesión global y su contagio en la economía real y en los países emergentes, junto con la volatilidad en el precio de las commodities.
En el contexto local: la inflación, los precios regulados y atrasados, la desconfianza en el INDEC, la desaceleración de la economía por la caída del consumo, la restricción energética y la amenaza de las importaciones (Lea más: Los inversores huyen del riesgo argentino y adaptan su cartera a un nuevo escenario).
Además, las decisiones políticas se suman a la lista de elementos que amplifican la incertidumbre.
Analistas y empresarios consultados por iProfesional.com dan cuenta de la complejidad del proceso al que se enfrentan los ejecutivos de finanzas.
Carlos Vaccaro, de la empresa siderúrgica Acindar, destacó el dinamismo de las variables que marcan el presupuesto para el próximo año y afirmó “el panorama de hace 15 días atrás ha cambiado. Ya hicimos varias versiones del presupuesto”.
En tanto, Martín Bandullo, del grupo Pegasus, coincidió: “Estamos tratando de salir del impacto que causó la crisis internacional y tratando de presupuestar, de una manera lo más cercana posible, con todo lo que se tiene al alcance”.
El especialista Claudio Doller, de BDO Becher & Asociados, advirtió que “si no se prevén los ajustes, a fin del ejercicio la gerencia le llevará malas noticias al accionista, debido a menores índices de rentabilidad o una descapitalización de la compañía por los giros de utilidades ficticias a las casas matrices”.
¿Menor inflación?
Las empresas se enfrentan este año con un quiebre de tendencia de la inflación. La inflación se ha acentuado desde el año pasado, cuando cerró al 20%, se aceleró a principios de este año, hasta el 30% anual, pero hoy se espera una inflación menor para el año que viene.
La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) no prevé alza de precios más allá del 10-15% para 2009 “por el proceso recesivo de la economía”.
Para el presidente de la Cámara Argentina de Indumentaria de Bebes y Niños, Víctor Hugo Benyakar, van a bajar los precios por la influencia de las importaciones, la poca demanda y el alto costo financiero del dinero.
Por otra parte, para el economista Fernando Grasso, de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la posibilidad de incrementar precios es nula “por el peligro a que se sustituya la producción local por importaciones y a perder mercado. Para el año que viene, la previsión no supera el 15 por ciento”.
La incredulidad en las estadísticas oficiales seguirá complicando las estimaciones de inflación en las gerencias de finanzas. Silvana Dagnino, de la productora chaqueña de arroz Ricetec, señaló que siempre tiene “problemas para explicar en el exterior que la inflación oficial no es real”.
Como consecuencia, el rubro salarios lo ajustan dos veces al año y los costos e inversiones, una vez. Para atender las diferencias de precios en los rubros, la filial local recibe mayor financiamiento de Brasil.
Caída en el nivel de actividad
Las perspectivas de crecimiento para el año que viene son menores a las estimadas para este año. No importa el rubro al que se dedique la compañía, se espera una reducción de la demanda y se busca sostener la estructura y el empleo.
Para el año que viene, los autoservicios mayoristas prevén que bajará la actividad, para terminar creciendo un 3%, por el deterioro del consumo. “Hay un consumidor que se torna conservador, pero ya no porque tiene menos plata, porque la inflación se la ve contenida, sino por expectativas negativas, o poco claras”, explicó el presidente CADAM, Alberto Guida.
En tanto, según un relevamiento que realizó ADIMRA, el 90% de las empresas de la cámara contestó que tienen una perspectiva de venta del 50% de lo acostumbrado.
Hay “un parate importante” dijo el economista de la cámara Fernando Grasso. Y agregó que “se nota en términos de empleo: se eliminaron las horas extras, hubo suspensiones y se adelantaron vacaciones”.
Es el caso de Acindar. Fuentes de la siderúrgica sostuvieron que prima la incertidumbre sobre cómo responderá el mercado: la construcción y la industria. Y puntualizaron que miran con mucha atención el ritmo de producción y los desvíos de comercio. “A todos nos bajó la demanda y la oferta no baja instantáneamente. Hay sobrantes y hay que estar atento a que no generen un daño. Se trata de reforzar y prestar más atención a lo que normalmente hacemos para tratar de preservar el empleo”, dijeron.
Frente a la preocupación que muestran las empresas, Marcos Bazán, director de la unidad de Finanzas Corporativas de Deloitte, destacó que “la demanda sigue siendo firme, aunque juega la expectativa de desempleo.
“Mientras la población tenga empleo, se sostiene la demanda. Ninguna empresa tomará la medida de despedir gente, llegará hasta que no lo pueda evitar, porque toda medida de este tipo es costosa y tiene su impacto; prefieren recortar la flexibilidad”, sostuvo el especialista.
Caída de rentabilidad
De acuerdo con mediciones de Observatorio Pyme, “en un contexto en el que gran parte de las empresas contempla una desaceleración en las cantidades vendidas, será cada vez más difícil evitar la caída de las rentabilidad en relación a la facturación total”.
“Un mayor apalancamiento financiero podría suplir esta desaceleración de la demanda, pero es bien sabido que al menos en el corto plazo esto, es imposible en la Argentina; tanto por la escasa dimensión del sistema financiero y mercado de capitales locales, como por la crítica coyuntura internacional”, señalaron desde el Observatorio.
De las comparaciones internacionales realizadas por la entidad, mientras que en la Argentina la rentabilidad es el doble que en Europa, el riesgo empresarial es el triple, medido como la participación del costo financiero de las empresas sobre sus ventas.
Inversiones
Este contexto de caída de la rentabilidad y de la actividad no es el más propicio para grandes proyectos, y ello también se reflejará en los presupuestos.
“Las inversiones están en el freezer”, dijo Guida. Si alguna de las distribuidoras mayoristas tenía pensado abrir sucursales, hoy lo descarta. “En algunas sucursales, hay gente de más o está sobredimensionada la estructura. O se soluciona despidiendo personal o siendo conservador y no arriesgándose”, explicó.
En tanto, el 40% de las empresas nucleadas en ADIMRA señalaron que paralizaron las inversiones.
El dinero, entonces, sólo se destina a hacer más eficientes los procesos de producción para reducir costos, no para inversiones.
En ese sentido, Bandullo manifestó que hoy “la mentalidad del accionista es querer invertir menos; esperar y ver qué pasa con la crisis internacional”.
Una variable clave: el tipo de cambio
El valor del dólar es un precio fundamental para las empresas que giran utilidades a las casas matrices o que venden productos al exterior o que su producción se basa en algún insumo clave importado.
Los empresarios no dejan de mirar cómo se mueve el dólar y el euro en el exterior y a dónde los lleva la política de flotación administrada del Banco Central.
Es el caso de Ricetec, cuyo actividad depende del comercio con Brasil y Uruguay: “Lo que más nos impacta es el tipo de cambio”, dijo Dagnino.
Y agregó: “También cómo se posiciona la economía brasileña y la nuestra y la seguridad jurídica, por el destino donde se pondrán las inversiones”.
Dagnino explicó que para este año se previó “un tipo de cambio promedio de $3,15, luego cotizó por debajo de ese importe y después subió”. Para el año que viene, en relación con el presupuesto de la compañía, indicó que “va a tener que tocarse el tipo de cambio”, aunque todavía no se acordó cuál será la nueva cotización.
En ADIMRA, el tipo de cambio es un precio fundamental que en 2008 alcanzó los niveles de 2001. Es por ello que, para los próximos meses, se unen al pedido de la Unión Industrial Argentina de pedir un tipo de cambio competitivo. Por ahora, para las planificaciones toman el que fue anunciado por el Gobierno, 3,35 pesos.
Claves para presupuestar
Dado las dificultades que acarrea la inflación y la incertidumbre de las variables fundamentales que impactan en cada tipo de negocio, desde la consultora BDO Becher formularon recomendaciones claves para sortear el desafío de confeccionar el presupuesto 2009.
Doller sugirió confeccionar el presupuesto nominal y fijar actualizaciones parciales, que resulten aplicables a determinados rubros que se encuentran más expuestos a la inflación para realizar ajustes o ver cómo evolucionan y tomar acciones que puedan medirse en el tiempo.
Según la experiencia de Doller, si no se prevén los ajustes, al fin del ejercicio la gerencia le lleva malas noticias al accionista por menores índices de rentabilidad o una descapitalización de la compañía por los giros de utilidades ficticias a las casas matrices.
Otra opción sería “presupuestar en moneda extranjera, ante el problema de no saber cuál es el nivel de inflación real, frente a las diferencias respecto de las mediciones oficiales.” (Lea más: La realidad empresaria camina por una vereda y el discurso oficial va por otra)
Algunas empresas tapan las diferencias presupuestarias con financiamiento de sus casas matrices o de otras empresas del grupo o compensan con rubros excedentes.
Otros no tienen esa posibilidad. Pero Guida señaló que “para reducir costos se tendría que despedir gente y no es la solución deseada; son momentos para no perder rentabilidad. Se trata de estar en equilibrio hasta que se recupere la economía”.
Según los especialistas consultados, otras empresas no tienen otra alternativa que llevar adelante un fuerte control de los costos y hacer más eficientes los procesos de producción. BDO Becher expuso las estrategias que surgen de un trabajo conjunto del sector financiero con el sector de ventas y de compras:
Tratar de trasladar los aumentos de costos a precios, según el producto y el mercado, y definir los componentes del precio (beneficios adicionales o servicios anexos, como logística, etc.) para ofrecer algo distinto que justifique un mayor precio.
Evaluar el tipo de cambio, y las posibilidades de exportación y las amenazas de importación.
Recordar que se obtienen más ganancias por los pasivos monetarios expuestos a la inflación, que por los activos.
Aplicar una política de ganar-ganar con los proveedores y tratar de calzar pagos con cobranzas.
Actualizar los contratos con proveedores: con formalización, reducción del plazo e inclusión de cláusulas de validez en cotizaciones, anticipos, bonificaciones y de penalización. Celebrando acuerdos para asegurar provisión. Dado que está prohibido indexarlos, revisarlos o establecer mecanismos de salvataje.
Es clave una buena base de datos de proveedores para buscar buenos precios.
Tocar condiciones de venta: plazos, descuentos, anticipos, ajustes de precio y realizar un monitoreo crediticio.
Vigilar la rotación de stock y aplicar excedentes financieros para anticiparse a los aumentos de precios.
De esta forma, aún cuando ya es tiempo de descuento para cerrar el presupuesto 2009, analistas y empresarios saben que “hay tiempo hasta diciembre”, pero coinciden en que frente a la incertidumbre y un escenario complejo